CELESTE

10 mayo, 2010


 

LA COLMENA AZUL (novela sin publicar).

 

 

Sinópsis

Celeste surge como protagonista desde una oscura infancia que le permite cultivar fantasías para terrenos futuros, dentro de una Caracas dibujada a medias desde los años 20 del siglo pasado. Las costumbres y modos de un sector social la nutren desde afuera, porque Celeste proviene de otro mundo que ha configurado en ella los primeros rasgos de niña transida por la curiosidad, la incertidumbre y el desconcierto. Hija, solamente de su madre, porque el papá no existe, ¿por qué? porque no, es toda la respuesta que reciben sus angustiadas preguntas. Así su inquieta mente vive revoloteando entre interrogantes y extrañas conjeturas, hasta entrar, a raíz de la muerte de su madre, a convivir, como recogida por los parientes del padre ausente, quienes la educarán dentro de un entorno ajeno, donde uno de los primeros valores será la negación de cualquier nexo con ella, para así guardar las formas de una familia decente donde “no pasan esas cosas”.

Y Celeste se alimenta de congojas y rencores, y desde su mirada “azul”, irá atisbando un mañana que la convierta en triunfadora; toma así los modelos del mundo amurallado que se le niega y los convierte en metas a lograr. Pero no es fácil tal aventura, por eso Celeste, movida por la revancha motor de su incansable acción, inicia la escalada que la conducirá a ser figura del acontecer social más codiciado, camino que transita conducida por los vehículos eficientes, antes que los legítimos, cualquier medio será digno de escogencia si prueba su eficacia. Trayectoria que aplasta a cualquier intruso que ose interponérsele y a través de la cual deja atrás a quienes intentaron minimizarla.

La Colmena Azul es símbolo del poder, es el recinto de quien reina entre las abejas y fustiga a los zánganos. Ella es la emperatriz de la miel, atractivo empalagoso y traicionero, cuidado aquellos que, empegostados, se ahogan en su dulzor.

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CRISIS DE LA CREADORA

10 mayo, 2010


El río se seca

-¿Cómo cargar con esta cotidianeidad aplastante?

Armar la vida cada día como tarea artificial en busca inútil de un espontáneo fluir que no brota porque el manantial se ha secado. Inventarme chorrillos para alimentar el caudal de los días, deseando que la lluvia desgaje su torrencial aguacero para alimentar un río de vida verdadera, allí donde pueda navegar con los ojos cerrados impulsada por la certeza de que el cauce es ése y se abre frente a mí para impulsarme en corriente vital.

-Y la lluvia persistente me encierra en esta bruma monótona que con insistente sonoridad me impregna casi verbalmente de palabras afirmando mi curso rutinario, mi condena a repetir ritos vacíos, aislados de mi propia vida, de mi fervor por otro algo que se perdió y que contenía la verdad, la razón de mi respirar, del despertar a diario, con sentido pleno.

-Esta sustitución arbitraria por una vida ajena, donde no me reconozco, y sé que he llegado a la temida alienación.

Pero un día……un salto….y. flotando, flotando sobre esta caudal cuyo afán me conduce (porque no soy yo quien dirige la travesía) me dejo llevar, pero al menos me he lanzado dentro de esta corriente que me acoge, húmeda, y me empuja obligándome a que sea yo quien sortee los peñascos y escoja el momento de alcanzar una orilla.

-Porque mis derrotas son distintas, no se empalman con los fracasos de los otros. Sus razones obedecen a mi mundo y en él, las cosas se organizan de distinta manera, la mía, y por eso me resbalan los consejos y argumentos que se empeñan en ofrecerme los otros como generosa ayuda. No los oigo porque todo eso me es ajeno, está fuera de mi realidad. Dicen que no quiero cambiar, y así es, pero es que no puedo renunciar a mis querencias, mis preferencias, a mí misma ¿no saben pues que terminaría de fragmentarme si rompo ese hilo que se entreteje y me empata con lo que soy?

Es así como hoy quiero estar sola, porque paradójicamente, yo puedo curarme en soledad, si me dejan llegar a ese núcleo donde ocurre el encuentro y la recuperación de mi yo extraviado, diluido en tantos avatares impropios que no logro afrontar sin desintegrarme, sin perderme de mi centro vital, aquel que me empata las piernas y me clava la columna, cada vez que necesito recobrar el equilibrio.

-¿Por qué despierto? nunca pensé en sueños eternos, ni en que me negaría a despertar- Abrir los ojos significa romper con la inconciencia y enfrentar la vigilia torturante. ¿Cómo hacer para no quebrantar ese maravilloso estado onírico (cuando no encierra imágenes amenazantes) donde me disuelvo entre envolventes nubes de algodón que me acogen, suaves y tibias, me protegen salvándome de los peligros de la verdad.  Me pierdo en su lecho esponjoso, flotando sin peso, levedad, me deslizo en firmamentos de paz hasta la ruptura estridente, un agresivo despertar me devuelve truncando mi escape.

-¿Qué hacer con un pasado cumplido que determina el hoy lleno de lastres? Es absurdo intentar cambiarlo apurando acciones para retroceder con ganas de borrarlo. No es posible, está vivido, cumplido, hecho, hecha la vida. Sólo queda el aprendizaje del saldo fatal, ése no podemos destruirlo de un plumazo, ni con la intención ni con una nueva promesa. Allí está, tantos años ¿perdidos o ganados?-

-Seguir actuando, disimulando frente a los otros, frente a mí misma. Para sobrevivir como un robot, como máquina programada sin consulta.

Pero son posibles las rupturas, gracias a ellas se entrevé la luz, y hoy más que nunca veo que pueden flotar en la magia, pero que lo eficiente y verdadero es la voluntad.

Hoy resistí la tentación, frente a una convidante a la dispersión (a las distracciones como dice el Don del Mar) pude decir que no para quedarme, enfrentándome a mí misma, necesito rescatar mi animus, y antes de ello, descubrirlo, ¿en qué región de mi inconsciente se ha escondido? ¿cómo abordarlo? ¿cómo atraparlo?

Toda esta reflexión me ayuda, me siento más liviana, y ¿por qué no, más optimista?. Quizás el milagro de la reintegración esté comenzando, quizás la curación no esté tan lejos. Debo reunir las piezas disgregadas, esos pedazos que he ido perdiendo, arrancados en dolorosos jirones  durante este largo camino de fraccionamiento.


ANILLO DE ORO

¡Cómo se burlan de mí cuando me oyen hablar contigo! ¡pobres! No comprenden porque están desprovistos de este hilo comunicante que sólo nosotras somos capaces de tender. ¡zafios! ¡mofarse de lo que no conocen! Vergüenza debían sentir ante ésas sus carencias que los excluyen de estos espacios vitales que nosotras compartimos. Anillo de Oro, eras una graciosa pollita cuando llegaste al Ají Dulce, papá vino de la hacienda cargado de regalos, frutos de la cosecha y un presente especial: una polla negra con un collar de plumas amarillas alrededor de su pezcuecito. Me conmoví, estabas desmadrada y tan frágil que capté al instante que me tocaba terminar con tu crianza pues aún tenías “la leche en los labios” (aunque no eras mamífero), apenas una bebita perpleja que se desplazaba insegura sobre unos palillos. Te bauticé Anillo de Oro y te instalé en una jaulita cerca de mis muñecas en el balcón de mi cuarto, no me atreví a llevarte al corral por miedo a que las otras aves te picotearan como a cualquier extranjero.  Hemos convivido un tiempo precioso y nunca voy a olvidar cómo me has acogido cuando he acudido a ti para volcar mis afanes: –Ven Anillo de Oro para contarte mis penas,- y entonces puedo asegurar que tus ojos y tu pico me prodigan ternura y consuelo a través de una cálida mirada y rasguñitos en mis manos extendidas. Nadie lo cree y suponen que es otra de mis extravagancias. No pueden sentir ni envidia de nuestra comunicación porque desconocen tal privilegio. Hoy te paseas como una reina entre los miembros del gallinero pero no olvidas acudir a mis pies cuando me acerco.

C.E. 1631


 

FRESAS CON FUEGO

El chisme corrió como agua en el río: el Profesor Salgado abandonaba a Purita flechado mortalmente por una alumna de Primero de Economía y a sólo un mes del matrimoio. Se desbarataba así una boda planeada con todo detalle, y las inquietas lenguas comenzaron sus oscuros pronósticos dadas las virtudes de la madre de la novia: ¡Bruja vengativa! Lo cierto fue que me molesté por los “triperinos” comentarios pues sólo tenían como base el hecho de que Pura frecuentaba una casa en Barrio Unión que ostentaba un cartel en la entrada ofreciendo: Curaciones, lilimentos, cataplasmas y hierbas. Se montan “Trabajos” por encargo, discreción garantizada. La verdad que esto no me pareció suficiente para especular tanto. No obstante tres días después me quedé atónita frente a una noticia de prensa: “Muertos un profesor universitario y su novia en un quiosko que se incendió en la carretera de El Junquito donde la pareja disfrutaban de las ricas fresas con crema. No se han determinado las causas del accidente.”

C: 1027