29 julio, 2010



Anuncios

MENDIGANDO

25 julio, 2010


MENDIGANDO


No vacilé más y llamé a Eduardo, basta de consideraciones, tiene que colaborar con las obligaciones, en fin son sus hijos. Lo cité con premura porque el problema así lo requería, Eduardito estaba a punto de perder el año, y la única solución según la maestra era que yo me preparara con el programa de 6º. Gdo y me dedicara a su recuperación durante el mes de junio. Esto significaba que el viaje de trabajo que tenía que cumplir por exigencia de la empresa se quedaría en el tintero lo que me acarreaba con seguridad la suspensión de mi cargo. Una vez planteado el asunto empezó a respirar con dificultad para luego decirme que no entendía nada-¿Qué puedo hacer yo?- exclamó con tono llorón- ¡- Chico!- Le grité- pagarle las clases de recuperación, ya yo corro con todos los gastos del colegio y sus extras, hace más de dos años, desde que te empataste con la chama, que no pasas ni medio¡ Los buscas el sábado para Mc Donals ¡y listo! Ni un centavo para el diario, para el alquiler del apartamento, para médicos y farmacia, ¡nada, nada!

Empalideció y levantántandose dijo entre dientes:-Nunca pensé que llegarías al nivel de mendiga, ¿tú no trabajas pues? ¿en qué te gastas los reales? Siempre he creído que los trabajos de ustedes las mujeres son puro mito, lo que no quieres es prescindir de tu viaje, eso sí la rochela es lo que les gusta. Creo que no tengo que recordarte que  mi señora y yo, esperamos un niño para septiembre y yo no le saco el  cuerpo a mis obligaciones………¡cómo algunas¡ Tengo gastos fuertes por delante.

Cce.1476


EL NIÑO DE LA PIYAMA DE RAYAS

(Film)

Bruno y su familia se han mudado, el niño extraña el antigua hogar y ahora. todo lo intriga y desconcierta; su padre un general nazi es el nuevo director del campo de concentración instalado apenas a unos metros de la casa que habitan. Bruno no hace más que explorar a escondidas porque entiende que está rodeado de secretos, en su búsqueda dará con otro niño que tras los alambres de púas y vistiendo una pijama de rayas, le habla de sus carencias y mortificaciones, un mundo incomprensible para Bruno que no sospecha la crueldad de la situación, mucho menos la participación de su padre en los hechos que comienza a descubrir. Con sorpresa lo encuentra un día en su propia casa secando la cristalería y entonces le obsequia galletas, un soldado los sorprende, y Bruno frente a su agresividad se acobarda y afirma la acusación de ladrón que el militar le ha dado. Pero la amistad que se ha enlazado entre los niños permite que Bruno vuelva a la cerca de púas en busca de perdón, que cave un hueco que le permita colarse bajo la barrera para ayudar al  pequeño que quiere buscar a su padre desaparecido en el campo Los niños se mezclan con el montón de empiyamados que marchan hacia las duchas, les dicen, Bruno con la mirada atónita contempla el ambiente denigrante que no encaja con la engañosa versión que ha recibido de sus padres, quienes en ese momento llegan atribulados a buscarlo. Pero es tarde, la cámara de gas ha soltado ya su fluido mortal.

Miscelánea

C.C.E. 1.488.

CASO INSOLITO

21 julio, 2010


El águila rapaz

 

Teresa, con la niña en brazos se asoma al portón de la casa campesina y desde el corredor mira con fruición el prado soleado que se extiende hacia el frente: -Vamos niños que hace un buen tiempo para sacar de paseo a Rosarito- Cinco pilluelos se acercan atropelladamente al llamado de la madre que los invita a celebrar el fin de la “cuarentena”, el adiós a la cama y al sacrificio de la gallina diaria para el sancocho de la parturienta. Se aleja el grupo entre el follaje rematado por flores silvestres, los niños se pierden entre la maleza tupida jugando al escondido, la madre escoge los claros buscando un poquito de sol para la recién nacida, y entretanto le entona un arroró

Han salvado definitivamente el terreno boscoso y ahora disfrutan de una verde llanura que los llama a descansar en ese tapiz verde de monte y grama.

El silencio se rompe y un enjambre de aves los cubre en raudo vuelo dispersándose para dejar paso a unas alas enormes que cubren dos garras prestas para atrapar el envoltorio que estrecha Teresa  entre sus brazos. Un chillido triunfal surca el cielo mientras el secuestrador con su botín se pierde entre las nubes y los cerros más altos. Teresa enjuga su llanto enloquecido con la mantica rosada de Rosarito.

Los Andes, 1912.

CCE: 1254

SER MUJER Y OFICIO

15 julio, 2010


Veo cómo las ideas y las emociones negativas pueden enfermar. Cómo los decretos ajenos pueden paralizarte: bueno y en eso estoy, tratando de desterrarlos de mi mente y de mi corazón

Luchar por desprenderse de ese bagaje íntimo que emociona y mortifica, que bate y se debate entre el ayer y el hoy, porque no puede ser de otra manera, habiendo nacido en épocas que tapiaban los caminos al Yo femenino, tan rico, tan desconocido, tan cosificado a la opinión ancestral sobre su diminuto cerebro y sobre la pobreza de sus expectativas gracias a la mezquindad de un entorno social que la disminuía.

Vuelven aquí el ambiente que respiramos en la infancia, las anécdotas propias o ajenas que llenaban de colores alegres o sombríos la concepción sobre las personas y los modos de ser, restructuramos las épocas a través de escenas cotidianas oídas cuando niños y del repaso de valores y costumbres que se han ido borrando con las pisadas del acontecer implacable hacia el futuro que avanza diluyendo las huellas.

Y si esto de escribir es un trance y un enfrentamiento entre la razón, mi razón, y mi corazón, (o sea la sinrazón) ¿cómo acallar dentro del rollo discursivo las impertinencias de las emociones? ésas que te llevan a ser imprudente, a invadir con indiscreción terrenos sensibles y a perder la objetividad en la tarea, a distorsionarla, a restarle calidad.

Cómo olvidar que somos hijos de una cultura que nos amamantó con aquellos nutrientes amasados por tradiciones y costumbres que tantas veces negaron la esperanza a muchos por motivos de filiación, de sexo, de raza, de creencias y cultos, y entonces, el resentimiento del desplazado parece que se cuela y toma la palabra.

CCE: 1663

OFICIO

DEPRESION Y OFICIO

12 julio, 2010


 

La mujer difusa

Quiero escribir sobre lo ajeno, sobre un afuera que no me pertenezca, que me sirva apenas como motivo para describir cosas y sentimientos en historias creadas como ejercicio, pero recaigo fatalmente en este adentro que me cose a mi angustia y a mi tristeza. Pero ¿cómo silenciar este ardor interno y disecarlo en maroma literaria, ausente de la emoción que justamente es la que me impulsa a escribir? De pronto entiendo cómo en tanto tiempo no he podido hacer algo que no tenga que ver íntimamente con mi diario acontecer, con el palpitar de mis sentimientos más íntimos. Creo que toda creación que violente este estado de espíritu, que lo eluda, que lo niegue, va a ser un trabajo artificial, sin alma, sin vida, con mentiras que tapen la verdad. Y me pregunto, si es éste un camino hacia el alma, si estoy indagando sin saberlo acerca de mi misma. Cuando empiezo a crear una protagonista se perfila una víctima: desprovista de virtudes estéticas, ausente de gracia y atractivo, abandonada, desamparada, relegada por la gente gracias a su insignificancia. Pero después todo se vuelve difuso, trato de escaparme, pienso con temor en el sentido profundo que tiene todo este proceso, ¿escritura y autoanálisis ?, está saliendo algo a flote y me siento triste.

2003

Oficio

INDAGANDO EN EL DESIERTO

12 julio, 2010


 

La muñeca de cuerda

Y ahora que reviso los escritos de estos últimos años observo la continua incursión, (a través de metáforas y de la configuración de escenarios) en el mundo vegetal: plantas, flores, frutos, germinación, luz y crecimiento, desarrollo, tierra que acoge y que nutre, agua que alimenta y refresca con manantiales de vida, luz y colores, verde humedad. Ahora desde el desierto,  todo parece apuntar en mí a una nostalgia, a señalar la ausencia de esa corriente vital que vivifica y transforma, que te salva de la inercia y de los hábitos repetidos, del mecánico andar de la muñeca de cuerda que aparenta estar viva. Estoy vacía.

MUJER Y CULTURA

12 julio, 2010


BUSCANDO HORIZONTES

Porque eres mujer, te perciben como débil mental.

La lucha por salir del siglo XIX aun a mediados del XX


Sandra mi amiga durante tantos años me ha citado para charlar y tomarnos un café, pero al instante de nuestro encuentro y sin explicación me ha entregado un papel

-Es una carta para mamá.-quiero mandarle un mensaje, amoroso pero lleno de firmeza.:

Mamá, excúsame por no prestar hoy atención a tus negativas de ayer, pero es que ahora no se cuelan en mi ánimo, ya no me asustan ni me suena aquello de que: no puedes, no debes, tú eres mujer, ¡humildad, modestia!  Entiendo que tu intención era cuidarme, proteger mi imagen y evitarme las heridas del qué dirán, y yo me convencí de mi precariedad y entonces me quedé paralítica por muchos años. Pero resulta que “un hado” que todavía no he identificado, me espantó el hechizo y cual soberbio cisne me deslicé sobre el cristal del lago dibujando ondas, pero no creas, me costó, mucho. Navegué por lagunas y arroyos, muy lejos, y ya no oía tus cuidadosas y atemorizantes advertencias, y ese periplo duró hasta que los rápidos y las cascadas interrumpieron el plácido y silencioso riachuelo y tuve que bregar para salir airosa: me iba golpeando en cada caída, hasta el aturdimiento, me sentí perdida, abandonada de mis recién nacidas fuerzas y mi grácil nadar se tornó en burdos aleteos, y el espejo del agua me devolvió la imagen de la niña inválida, mareada de tristeza y de vergüenza, buscando un lugar donde esconderme, y lo encontré en un ramaje podrido que la corriente había arrastrado, yacía anclado cual mampara que atrapaba desperdicios dejando sólo filtrar porciones de agua. Allí mismo me escondí como una escoria más, protegida de cualquier riesgo y sobretodo, de las miradas de los otros, aquellos que siempre me habían condenado a la derrota. Y me iba muriendo de frío e inmovilidad: mis plumas se erizaron dejando al descubierto mi piel como carne de gallina, y a pesar de que traté de nadar mis alas no respondían, ni mis paticas entumecidas lograban sincronizarse para dar esa necesaria cabalgata acuática. Y fui languideciendo hasta hundirme, resignada aceptaba mi triste final, cuando un inesperado golpe de agua me botó hasta la orilla donde mi cuerpo se rindió, los sueños me invadieron, sueños de esperanza, estaba viva y tenía una empresa pendiente, recuperarme y volver a la vida: adiós a la mampara de la que estuve prendida cual inútil ventosa, y entonces apareció una cigüeña con pañal y todo, con su largísimo pico me agarró por el cuello y me zumbó en la hamaca Curity ¡ y a volar se ha dicho! y pude contemplar el mundo, el mundo de los vivos, y entonces me dio rabia haber perdido tanto tiempo, pero el ave protectora, muy filosófica, me dijo mientras me depositaba frente a la computadora: -Te tocaban tus golpes, pero después de la lluvia el sol, y hay unos que nacen y otros que renacen, ¡mucha suerte!

Sobre la Mujer.

REBELDIA

12 julio, 2010


el moño suelto

He llegado a esta condición, la reconozco y busco explicaciones para dármelas a mi misma: mi vida se ha ido conformando, al fin, como yo quería, y eso incluye el que sean mis decisiones, mis gustos, mis preferencias, mis imposiciones, mis caprichos, mi soledad, mi intimidad, los que priven y se cumplan. Entonces, sometida durante años a la voluntad de los demás, simplemente no porque fueran unas fieras imponentes, sino que mi debilidad, mi recogimiento, mi timidez y mi inseguridad, permitieron que todos los otros decidieran por mí. Pero se acabó, me he quedado sola, este espacio es mío, este tiempo es mío, esta vida es mía, entonces no quiero más interrupciones, no quiero más indiscreciones que me empujen a hacer cosas que no deseo. Tengo que aprender a decir No, sin que eso me provoque complejo de culpa, tengo que vivir sin jaqueca, ¡por Dios! Necesito soledad, y si les parece el colmo del egoísmo, ¡cést dommage!

Confesiones

RAMON J. VELASQUEZ

12 julio, 2010


Conocer la Historia para Construir un País

Por Eleonora Gabaldón

SUMARIO: Ramón J. Velásquez (Táchira, 1916) es una institución para la Historiografía y el Ensayo en Venezuela. Su obra, reconocida con los más importantes premios nacionales, lo hace redactor y protagonista de la propia historia del país.

Conocí al Doctor Velásquez en 1980 en la búsqueda de documentos que no había podido encontrar. En la Dirección de El Nacional y durante una cálida acogida vivimos momentos singulares que nos empapaban de los hechos ocultos que la historia formal había borrado hasta de los programas de educación, y .a través de la palabra de un historiador erudito cuya verbo encendido de pasión por los descubrimientos y el rescate de nuestra memoria, convertía aquella  consulta en una “cátedra” de alto nivel. Puedo afirmar que fue esa luminosa circunstancia momento a partir del cual pude encauzar inquietudes que no habían encontrado la ruta para su desarrollo. Y esta virtud animadora de Velásquez ha contribuido contribuye sólidamente al éxito de muchos espíritus motivados, él como director de múltiples publicaciones y desde el plano personal, ha apoyado tanto al rescate de los documentos extraviados como al trabajo de historiadores debutantes cuyos méritos han crecido en interesantes obras ampliamente difundidas

Leer y escuchar su discurso es asistir a la exposición de los pronósticos ciertos del estudioso quien en instantes se transforma en “profeta” gracias a los fundamentos de un saber profundo que enlaza las hebras de los siglos con puntadas que cosen los acontecimientos aparentemente aislados para dotarlos del hilo conductor de la historia, para desentrañar de ella los hechos y los augurios sobre el presente y el futuro. Y de su análisis podemos deducir cómo la cultura ancestral permea por los resquicios, los errores de los conductores del poder se repiten y ello nos empujará hasta el despeñadero. En la década de los 70 formula una penetrante reflexión sobre los peligros de los regímenes viciados por la partidocracia y la corrupción, y en 1974, Senador y Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, destaca lo superficial y vacuo de un discurso político que no logra crear criterio cabal sobre la realidad del país, ni sobre las acciones urgentes para salvarlo.

La voz del humanista en su obra resuena desde la conciencia, porque es el historiador, el político, el escritor, el periodista, consustanciado y palpitante con las glorias y heridas de su país, y sólo así puede incorporarnos a un pasado cuyo conocimiento es camino para hallar nuestra propia identidad de pueblo que arrastra décadas cargadas de enigmas, para sembrarnos la responsabilidad de seres hacedores de la historia como compromiso vital, coherente con la creación de una inquietud solidaria que nos permita culminar con un proyecto justo de país. Igualmente sus cátedras, conferencias y conversaciones son ocasión de acercarnos al descubrimiento de oscuros arcanos y con ello Velásquez despierta no sólo curiosidad por nuestra pasado sino que siembra la necesidad por conocerlo, de adentrarnos en él para comprender al país y profundizar en el conocimiento de nosotros mismos, de nuestras herencias y determinaciones como integrantes de una sociedad que acarrea un tiempo empatado con nudos y enredos dignos de desbaratar para sacar a flote conexiones e incongruencias, propósitos y desatinos, las grandezas y las miserias de un pueblo que aun se debate por encontrar su identidad.

Sólo quien ha profundizado los hechos y la personalidad de los actores puede nutrir su talento para llegar a través de una brillante narrativa a reproducir épocas y personajes, escenarios y protagonistas que el autor va dibujando con la convicción y la perspicacia del estudioso que traslada a la literatura los rasgos de un período y los caracteres y emociones que mueven a la historia. Y es el penetrante análisis unido a la palabra amena quienes hacen la lectura apasionante y enriquecedora, y el disfrute de un texto que atrapa y permite aprehender una historia que encierra secretos y sorpresas mientras devela nuestra naturaleza social cuyos rasgos identificamos hasta hoy: La Caída del Liberalismo Amarillo y Confidencias Imaginarias con Juan Vicente Gómez son testimonio del dominio del escritor que revive en magnífica prosa un pasado apenas conocido. Y el narrador va más allá de la recuperación de los eventos épicos y de sus héroes, para sacar a la luz personajes ignorados quienes desde su destino de “perdedores” (muertos en la contienda, execrados de la política, desterrados a sórdidos presidios, ejecutados en ignominiosos cadalsos), serán exaltados basándose en sus vidas dignas y en las huellas gloriosas que la infamia borró, enfrentándolos entonces al pillaje de los triunfadores enaltecidos en las cumbres del poder. Tiempo y  Drama de Antonio Paredes reproduce época y personajes con la pluma de escritor y ensayista. Pero también es el rescate de una dimensión moral, es el clamor por volver a los ideales y a los principios fundadores de una nación con un proyecto de patria cimentada en la libertad del hombre y la justicia social.

Su tarea divulgadora lo lleva a fundar importantes colecciones (Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, Pensamiento Político Venezolano del siglo XIX, y del Siglo XX, Biblioteca de temas y Autores Tachirenses, entre otras), tesoros para la investigación que ponen a la mano documentos de difícil alcance

Su oposición política en contra de la dictadura de Pérez Jiménez le acarrea la prisión. Luego realizará una destacada misión desde de la Secretaría del Gobierno electo en 1959, donde le toca el delicadísimo cargo en apoyo y garantía de la naciente democracia bombardeada duramente por las intentonas militares y las “revueltas de la izquierda” que culminan en guerrillas. Sus intervenciones como Senador y como Presidente de la COPRE (Comisión Para la Reforma del Estado), dejan testimonio de su competencia y visión de los asuntos del estado y su apertura hacia el cambio y el progreso para el logro de la modernización del país y la sustentabilidad del sistema democrático. En 1993 en momentos de aguda crisis tras un golpe de Estado y la destitución de Carlos Andrés Pérez, es elegido por el Congreso Presidente Provisional de la República casi con el pleno consenso, “mandato” que en momentos críticos, lleva a cabo resguardando una estabilidad indispensable y medidas que abrían al país hacia la descentralización necesaria para afianzar la verdadera democracia.

El Nacional, 2009.