DESPERTARES

27 febrero, 2011


MI SEÑOR FEUDAL


Mi Señor Feudal:

Ya se cumplieron 14 años  de tu partida, y hoy 21 de junio es la fecha de tu cumpleaños, por eso dejé una rosa roja sobre tu tumba en señal de lo que ella simboliza, “amor puro y ardiente, ”era ése el significado que le dábamos antiguamente, no se hoy.


El tiempo ha transcurrido paradójicamente con lentitud y con rapidez. Se mezclan  el marasmo de una “camachicha” con la vorágine de un ciclón. ¿Por qué? Pues porque todo ocurre de acuerdo a mi estado de ánimo, el cual me ancla en un  espacio profundo donde paralizada sólo me muevo al vaivén de las  tenues ondas de esa agua pacífica.

Pero quiero contarte, porque tú formas parte de ello, que he sufrido “despertares” donde un torbellino me lanza de la cama  con la mente aún impregnada por los sueños de resurrección donde apareces con tu discurso en los labios para animarme hacia el rescate de la vida. ¿y acaso no es legítimo que lo hagas cuando en la realidad trajiste a mí la realización de mis ilusiones?

Y siento que he renacido, porque ayer todo fue oscuridad y tristeza por eso escribí¨:

La mañanas llega después de las tinieblas que sólo abrigan sombras. Yo sé que ha amanecido porque la luz se cuela entre mis pestañas, parpadeo, no quiero abrir los ojos porque aborrezco ese otro día que arriba con la resaca tortuosa del desvelo que marca mi despertar.

Todo comenzó una semana atrás a raíz de dolorosas jornadas consumida a lo largo de pasillos asépticos, malolientes a fármacos y a desinfectantes En la madrugada apareció un fantasma verde con gorro de quirófano para decirme: -¡YA!

Ocho días esperando por ti, por alguna palabra que me dijera que la celebración de nuestro encuentro sobreviviría; anhelando de tus labios resecos un himno de esperanza. Sólo escucho ese monosílabo que golpea en mi cabeza con sonidos de muerte: -¡YA, ya! -¡Y me resisto! por eso, desafiando prejuicios ancestrales me entrego a un brujo que te convoca y me acojo a la calidez de tus manos y a tu apasionado beso. Y mis noches ya no son amarga vigilia porque enellas habita tu presencia.

Pero hoy hoy he despertado atribulada en los brazos del “hecicero hacedor de milagros” ¡ y he descubierto la estafa!

EL DUELO

27 febrero, 2011


El Duelo de Laura

Diana a quien siempre le aseguré que yo no sufría de esa minusvalía frente a los hombres y que no necesitaba de uno para sentirme segura, no escatimó en crudezas cuando quiso consolarme:

-“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, así dice el dicho y resulta cierto.

Yo, mujer profesional, eficiente y autosuficiente, vanidosa de mi independencia y siempre aborreciendo a las que no pueden vivir sin un hombre al lado para considerarse valiosas, me he quedado paralítica después del abandono de Jaime. Me quieren consolar recalcándome su mal comportamiento y otras fallas, y exaltando mis cualidades, pero nada es remedio, tuvo que ocurrir esta fatalidad para sentir hasta dónde él formaba parte de mi ser, hasta dónde me ha devastado su partida y la profundidad de esta herida que no cesa de sangrar. Y Susanita a quien consideramos la cursi del grupo, me escribió desde Madrid donde visita a sus hijos:

No puedes recuperarte porque tienes que aceptar que con ellos reconocemos en nosotras las fibras de este tejido femenino que contiene mil arabescos, trazos que dibujan la entrega y los nudos que ahogan nuestros gritos. Amantes que nos derriten en sus anhelos y entonces olvidamos nuestras propias inquietudes sólo para complacerlos. Madres que consintiéndolos, acunamos en ellos a los hijos que aún no hemos parido; ¿dime que no es cierto? Pero ¡consuélate! también, enfrentándolos, empujamos el brote sorpresivo de nuestra energía salvadora que nos permite defendernos hasta rescatar la dignidad y surgir íntegras con el brillo de nuestra entereza.

Y yo me pregunto dónde estará mi entereza porque no asoma por ningún lado, todo me hace falta…..a todo echo de menos….Sus halagos que me encumbraron y su amparo que me rodeó de confianza; no obstante paradójicamente, su vulnerabilidad de adolescente que me profetizaba el abandono, y su afán de dominio que lo hacía omnipresente, me enseñaron a presentir esquivamente su género como el mayor peligro contra mi esencia de mujer, aquella porción plena de recursos y cualidades aún escondidas en la oscuridad: no sólo soy dulzura y pasividad sino también fortaleza y espíritu de lucha, afán de superación, respeto por mí misma.

Por eso Susanita me replica:

-¡Fìjate! ¡justamente! ellos a nuestro lado, son pura contradicción: el deleite del regalo amoroso pero, el riesgo de perdernos a nosotras mismas.

Y yo pienso, o la oportunidad de descubrir y desarrollar nuestra potencialidad femenina que la cultura se empeña en atropellar entre persecución y asfixia. Contra ella y frente al hombre, su portavoz, hemos de caminar dentro de una ruta de búsqueda y descubrimiento, rescate de la verdad que ha de darnos esta alegría de mujeres en lidia por alcanzar su plenitud en muchos terrenos, y donde el amor por el hombre se hace imperioso desde las hebras más íntimas de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu, pero por lo mismo, hemos de cuidarnos velando en todo momento a favor de nuestra autoestima y desarrollo integral.

CARTA A MI GATO JERONIMO

27 febrero, 2011


JERÓNIMO

Mi gato mestizo

Mi querido Jero:

Te escribo ya que me has estado evitando, reacio a cualquier intercambio, y resulta que necesito que escuches mi preocupación pues es justamente gracias a ti  que estoy inquieta. Te noto apocado y falta de apetito y esto ocurre a partir de la última cita con el veterinario. Escucha mi interpretación: el doctor te recibió con cariño y con un ¡hola campeón!, expresión que provocó de inmediato un histérico ataque de risa en la enfermera quien murmuró: -¡Dígame eso! ¡ese garabato y qué campeón!

Yo, disimulando mi indignación, te miré porque. no puedo negarte que me dolió pensando cómo reaccionarías tú, tan sensible, ante semejante atropello. Y no me equivoqué; tus bigotes cayeron flácidos y tus ojos se nublaron. Salvo ser más cariñosa, no te dije nada por si acaso eran aprensiones mías desde mi sobreprotección tan criticada. Pero ¡No! No he dejado de observarte y estás por el suelo. ¡Pues no mi príncipe! No te amilanes, hay que madurar y conocer paso a paso, y golpe a golpe, a la gente ¡la gente es mala! Sobre todo la acomplejada, ¿no te fijaste que esa mujer tenía una verruga en la nariz cual grano de caraota roja germinada, un pelo blanco hirsuto con el cual creo que debe pinchar a todo el que se le acerque  Entonces mi precioso, todos tenemos nuestra cojera, no somos perfectos ¿te has fijado en la mancha roja que le ha salido a tu mamá Hanna, cual mecha refulgente de meretriz barata de algún suburbio de Paris? ¿Y tu hermana Clementina? Tiene una calva en la frente, lo que pasa es que posa con coquetería su pata ahí, como en actitud reflexiva imitando al “pensador de Rodin”.

Bueno ¡sin ir más lejos! A mí, tu Minina Nonó, ¿no me has visto el gancho inoperable que tengo por nariz, y piernas cual pitillos? Y aquí estoy mi amor, bregando con la vida a los setenta, y dándomelas de bonita.

Tú tienes que embarnecer tu autoestima, no eres ni siamés, ni angora, ni persa y pare de contar,  ¡eres mestizo! Entonces estás conformado por una serie de rasgos trasmitidos por tus padres quienes a su vez eran el resultado de un millón de encuentros indiscriminados entre diferentes “etnias” felinas. Por supuesto cada espécimen es único, ¡ú-ni-co!

¿ Entiendes?Entonces ¿qué puede uno concluir? Esa señora verrugona seguramente tiene un ejemplar de “casta” y entonces al verte a ti ¡tan singular! El complejo y la envidia afloraron en su corazón mezquino para tildarte de ¡garabato!

Pero no, mi príncipe, si tu lo que eres, es un esbelto y elástico felino, gracias a esta constitución fruto de tantas mezclas, eres más ágil que un trapecista y vuelas de techo a techo, de rama a rama, y de liana a liana como Chita la mona de Tarzán.

Bueno mi precioso, cambia la cara y ¡arriba el corazón! Adelante día a día, que tienes mucho para ser feliz ¡mi campeón! Eres dueño y señor de esta manzana donde vivimos , por donde vuelas como ave, cabalgas saltando obstáculos como equino, y trasnochas hasta altas horas, deambulando en busca de “un no sabes qué” culpa de la operación, yo sé que es culpa mía, pero entiéndeme, no podía arriesgarme a mantener aquí un perenne cortejo de la abundante población de gatas vecinas compitiendo por seducirte, los períodos de celo de esas “garabatas” desvergonzadas y con tan poco pudor, ¡son insufribles! Para ellas y para nuestros oídos, entonces ¡mi príncipe!, perdóname, también tenía que evitar esa antihigiénica costumbre de los machos de estar marcando territorio, con la intervención quirúrgica todo ello se evitó, eres un gato célibe y pulcro. Entonces grácil galán, aprovecha tu soltería y disfruta de los consentimientos de las hembras de esta casa, tu madre Hanna y tu hermana Clementina, y tu dueña Minina Nonó, tan respetuosa de los “derechos felinos”.

ILUMINADA ll

3 febrero, 2011


II) Bienvenida a una nariz

Iluminada presintió que había ocurrido algo prodigios, no podía pasar por debajo de la mesa aquel hallazgo, pero manteniendo con discreción el secreto de la presentida identidad, haría un homenaje subliminal. A las siete de la noche fueron regresando todos de sus respectivas rutinas y obligaciones, y por supuesto no dejaron de notar la novedad: entre burlas y elogios fue acogido el pintoresco altar que hoy se alzaba en el atrio de El Ajídulce, y no faltó quien señalara el perfil aguileño con malicioso acento:

-¡Pero bueno, es que ni en los altares nos libramos de los picos de loro!

Era Azucena, la mayor de las hijas, víctima de su “garfio” considerado inoperable por cautelosos galenos, pero que una vez ocurrido el destape de la cirugía plástica hasta el extremo de que el bisturí llegara a los salones de belleza, una osada doctora consiguió derrumbarlo. No faltaron reingresos urgentes al “centro estético” a raíz de obstinadas y recurrentes inflamaciones y torrenciales hemorragias, pero al fin, a pesar de que la familia convocó a especialistas del “derecho” para intentar una demanda por mala praxis, la médico logró controlar el cuadro caótico y salvarse del juicio, y Azucena a partir de ese momento pudo lucir dos estrechas fosas nasales verticales, rematadas por un respingo graciosísimo, según decía y repetía Briseida, la madrina de la feliz desganchada. Y no sólo eso sino también, aunque ya sin el anzuelo, paradójicamente alcanzó pescar a un marido, asunto de suma urgencia pues el calendario galopaba ya en desbocada carrera. Siguiendo los pasos de su mamá logró concertar matrimonio con un maracucho, Anfiloquio Montiel entró a engrosar las filas de la familia Coronado Mendizabal tranquilizando los ánimos de Iluminada que ya presagiaba la desdichada soltería de su hija.

El resto de los hijos, Lupino, Geranio, Jacobo y Melquíades, y su padre Preámbulo, a quien Iluminada llamaba Prea,  hicieron su arribo justo a la hora de la cena, cuyo servicio se retrasó pues ella les hizo saber que las compras del día y las remodelaciones ornamentales la habían puesto de magnífico humor y por ello los convidaba a un aperitivo. Esto los sorprendió gratamente pues los últimos meses había caído sobre la familia un manto de pesimismo, era comprensible, Silogismo, el varón mayor, había desaparecido hacía más de seis meses y ni la policía ni la inteligencia militar habían dado con rastro alguno.

Después del segundo trago Iluminada no pudo obviar al huésped sagrado y entonces invitó a una plegaria de bienvenida y entonó las primeras palabras del aguinaldo navideño, “El Ángel Gabriel anunció a María…..” tal era su emoción que estuvo a punto de delatar la personalidad que adjudicaba al prominente miembro del coro celestial,  enmudeció entonces y luego de rodillas en el piso, cambió el rumbo: bien venido Ángel de la Guarda: Ángel de la Guarda, dulce compañía.. ..Y todos corearon: no me desampares ni de noche ni de día, Ángel de la Guarda………Iluminada concluyó con una petición, Angel de la Guarda cuida de este hogar que hoy te honra y rescátanos a Silo porque su ausencia nos está consumiendo, Amén.

Este tipo de escenas, podríamos decir un tanto exóticas, no podían sorprender en la familia ya que de Iluminada podía esperarse cualquier hecho extravagante, pero hoy se regocijaban de que ella lucía en franco camino de recuperación.

Y cuando se fue a la cama aquella noche, sintió muy dentro de sí la convicción de que algo había ocurrido, y que sin duda a partir de ahora, cambiarían muchas cosas, porque el recién llegado no estaba ahí casualmente, esta visita estaba escrita, no sería intrascendente su estadía en El Ajídulce, un torrente de fe la invadía y decidió que no antepondría prejuicio alguno a una esperanza que con misteriosa magia se apoderaba de ella. Por eso antes de que la venciera el sueño pronunció una oración de agradecimiento y súplica:

-Precioso querube, Ángel de amor, ¡gracias por tu generosa presencia! ¡Confórtame! Limpia mi corazón de oscuras sombras, te he buscado con “fe de carbonero”, como diría mi abuela Luisana, porque sabía que me esperabas impaciente en algún lugar,  ansioso por consolarme, por ello rastree las calles de la ciudad con obstinada perseverancia, del Este al Oeste y viceversa seguí la lucecita que tú encendiste para mí como guía que me permitió encontrarte. Después de tanta frialdad y escepticismo me despierto al mundo de la confianza para creer en las voces que me arrullan cada vez que los malos presentimientos me amenazan. Voy venciendo la oscuridad que  ha caído sobre nosotros, con esfuerzo por rescatar la fe trato de aliviar esta zozobra que me ha  enterrado en vida. Ya son diez años de sobresalto, nos han quitado la esperanza en cámara lenta, torturándonos, retrasando la protesta, minando nuestra energía, mientras intentan engañarnos y engatusar a la opinión mundial.

Me dicen que mi enfermedad me hace ver todo peor, pero a pesar de los delirios  yo sé lo qué sucedió, y también lo que mi mente atolondrada por las pesadillas creyó ver: hoy puedo separar la realidad de los sueños, pero ¿es qué acaso no hay relación entre ellos? ¿No es verdad que nos arrebataron las tierras de mis ancestros donde durante tantos años, desde mi niñez, había cabalgado entre prados y pajonales rodeada del aroma del café y del dulzor de la caña? Allí donde crié a mis hijos como lo hicieron conmigo, rodeada de conucos y familias campesinas que labraron la tierra, ahuecándola para sembrar su comida y nuestra fortuna en esas fincas que desde el momento en que mi abuelo Hipólito (el progresista) asumió el mando, compartimos con la peonada, intentando, según sus afirmaciones, paliar “el feudalismo tercermundista” haciendo discretos repartos a antiguos “siervos”, y compartiendo algo del producto de las cosechas. Porque Hipólito Mendizabal había heredado en 1920 la propiedad ancestral y se vio asediado durante la década por nuevas doctrinas que voceaban hijos y sobrinos desde la tribuna de la Universidad, y después clandestinamente, en pedazos de papel arrugado que a veces lograban filtrarse desde el presidio y llegar a sus manos.

Pero resulta que justamente, estos desarrollos “más modernos” han sido expropiados para que nuevos latifundistas disfrazados de revolucionarios se beneficien, y a nosotros nos han remachado hasta el cansancio, la concesión tan extraordinaria con que nos han distinguido: nos permiten conservar “la mansión”, pero nos han rodeado de muros, más bien murallas altísimas que nos aíslan del paisaje de nuestra vida y también de nuestra gente, allí donde nacieron  generaciones amorosas y fieles a “sus señores”, sus amos, para ser más cruda. Y la chismografía política no para de cuchichear que éste es sólo el comienzo de un proceso que llegará muy lejos, porque desde las tribunas presidencial y legislativa, el discurso es cada vez más amenazante. ¿Y qué más me pueden decir a mí que tengo a mi hijo desaparecido desde los días bravos de la Plaza a donde él asistía con sus amigos militares? ¡Bastante que se lo dije: ¡No te expongas que eso es muy delicado! Pero no, ¡no le hacen caso a uno! Ahí está, desaparció, y como si se lo tragara la tierra, no hemos sabido ¡nada de nada! Y enseguida procedieron a quitarnos las tierras, para mí que lo tenían fichado, y esto fue una venganza.

Y no obviemos las “tragedias puertas adentro” que me han exprimido  el corazón a punta de desbocadas y dolorosas palpitaciones, y no puede ser de otra manera cuando yo vivo para mis hijos y pierdo toda cordura cuando les sucede cualquier cosa, o de tan sólo presentirlo.

Iluminda concluyó sus confidencias y oraciones, se despidió del Ángel prometiendo asignarle un nombre más íntimo y familiar, y contenta de todos los progresos que sentía en su estado de ánimo, ofreció continuar su relación espiritual y su camino en busca de apoderarse de su corazón extraviado durante tanto tiempo.