Desde aquí, hoy, con la música tenue como compañera, intentando hacer de este espacio conciencia de un entramado de ideas y de emociones que revitalice mis tejidos adormecidos y perezosos, rebeldes ante el llamado del amanecer que pide acción, movimiento, pasos.

Estoy rodeada de los enseres de ayer, de los mismos que otros días me sonreían complacidos pero hoy los encuentro adustos y exigentes, parece que esperan por un algo que no he podido darles. Hay desorden en la estancia, papeles regados que no he logrado clasificar ni guardar adecuadamente a pesar de la profunda limpieza que he hecho: pero no, no me decidí a emprender la tarea de organizar mis letras, mis signos, mis sentimientos y mis emociones que yacen aún y desde varios meses atrás, regados por donde quiera, sobre poltronas y sillas, archivadores y encima de la empañada mesa de vidrio que debería estar cristalina e impecable, sólo asiento para los frascos contenedores de lápices, creyones, plumas y cortaplumas, y del libre espacio para permitirme el apoyo eventual de la hoja donde anoto las ideas que vienen, y se van si no las atrapo a tiempo. Allí están esos envases transparentes plenos de recuerdos, apenas tatuados con el escudo y la firma del hotel, provenientes de esos exclusivos hospedajes cuando, repletos de frutos secos y excelsos chocolates, nos esperaban en la alcoba para ser devorados con el aperitivo, o en la dulce merienda después del despertar de aquella siesta amorosa.

Pero no quiero recordar, no quiero volver más a esos espacios hoy tan lejanos, borroneados tras su partida; y no sé si mi evocación es un retrato o está llena de detalles y adornos que mi memoria adolorida ha ido agregando empujada por el vaivén de mi emoción.

La tarde se ha oscurecido o yo creo que se ha nublado, quizás son mis ojos mojados quienes así la perciben, y me hiere aquí adentro un pellizco retorcido, antipático, él me recuerda que he estado huyendo, que este escribir espontáneo me revela cómo escondo mi dolor, su ausencia, mi desamparo. Está vivo y me hace temblar porque parece que por primera vez tomo conciencia de que sí, de que es verdad, de que él no está y de que no estará más. Pero también presiento que invisible me espía, me sigue ¿me acompaña? Hoy su Adagio predilecto se hizo presente de forma sorpresiva justo en la antesala de la consulta secreta, allí dónde se derraman mis temores y mi soledad. ¿Fue acaso una señal desde ese doloroso espacio, fuente que brota siempre porque está en la raíz de mi aflicción y de mi parálisis?

Pero yo había creído que olvidaba, y por eso intenté regocijarme al pensar que ya no sentiría esta herida en el pecho que me lastima cada día tras el alarido de un reloj que borra para siempre la música de su llamada matinal, mi dulce despertador durante tantos amaneceres.

Hoy no tengo una historia nueva que contar, sólo la mía, no puedo salir de este atolladero, quiero empezar a narrar sobre otros miles de seres y sus universos, ¿dónde están? Antes bullían a mi alrededor pidiendo tinta y papel para ser perpetuados a través de esos signos, en sus hazañas, en su alegría, en su soledad, en sus miserias, en su egoísmo, en su vanidad, en sus sueños, en sus penas. Ahora todo es silencio, estoy vacía, me acobardo, huyo, me escondo tras la puerta del dolor, pero soy incapaz de abrirla. Y escucho una y otra vez a quien dijo: “dad la palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”. (H.Luke).

 ¿Cómo recuperar el espíritu perdido para volver a crear, para dar rienda suelta a esta tormenta amenazante que se agolpa sin expresión y apenas desata tempestad destructiva en mi interior, el desprendimiento de aguas viscosas que me ahogan en la desolación? Mi espíritu está sediento de ese fuego, del aliento que vivifica las imágenes ocultas, trémulas, que claman por volcarse en un texto para transformar, para renovar mi vida. Busco el numen que alienta mi labor, ésa que imprime sentido a mi quehacer. Y ahora recuerdo: “Tiene que haber combustible antes de que el fuego arda: tiene que haber tierra tanto como semilla antes de que se cree nueva vida” (Helen M. Luke 37),

Debo llegar a mis anhelos inconscientes ahogados, mis motivos secretos, he de liberarlos de la oscuridad y correr el espeso velo que los cubre para descubrir mis verdaderas metas: debo explorar mi propia sabiduría para llegar a la conciencia de mis inquietudes, reconocerlas, convertirlas en propósitos. Tengo que descubrir cuál es mi tarea singular, discriminar el peso de mis componentes espirituales, conocer y valorar el principio que domina mi ser (Ob.cit.p.41),

He padecido por mi pasividad sin saber que estoy hecha de cualidades opuestas y que mi naturaleza femenina me inclina a la paciente espera antes que a la acción diligente. Sin embargo debo  descubrir hasta cuándo he de permanecer antes de actuar. Este camino de auto conocimiento me permite develar esta vergüenza perniciosa que suma quietud y omisión, y el sufrimiento que la acompaña. Tuvo que ocurrir esta separación fatal para sentir hasta dónde él formaba parte de mi ser, hasta dónde me ha devastado su partida y la profundidad de esta herida que no cesa de sangrar.

Porque con Ellos reconocemos en nosotras las fibras de este tejido femenino que contiene mil arabescos, trazos que dibujan la entrega y los nudos que ahogan nuestros gritos. Amantes que nos deshacen en sus anhelos y entonces olvidamos nuestras propias inquietudes sólo para complacerlos. Madres que consintiéndolos, acunamos en ellos a los hijos que aún no hemos parido; pero también, enfrentándolos, empujamos el brote sorpresivo de nuestra energía salvadora que nos permite defendernos hasta rescatar la dignidad y surgir íntegras con el brillo de nuestra entereza.

Y todo me hace falta…..A todo echo de menos….Sus halagos que me encumbraron y su amparo que me rodeó de confianza; no obstante paradójicamente, su vulnerabilidad de adolescente que me profetizaba el abandono, y su afán de dominio que lo hacía omnipresente, me enseñaron a conocer su género como el mayor peligro para obviar mi esencia de mujer, aquella porción plena de recursos y cualidades aún escondidas en la oscuridad: no sólo soy dulzura y pasividad sino también fortaleza y espíritu de lucha, afán de superación, respeto por mí misma.

Entonces Ellos, a nuestro lado, son contradictorio encuentro: el deleite del regalo amoroso, el riesgo de perdernos a nosotras mismas; o la oportunidad de descubrir y desarrollar nuestra potencialidad femenina que la cultura que nos amamantó se empeña en atropellar entre persecución y asfixia.  Contra ella y frente al hombre, su portavoz, hemos de caminar dentro de una ruta de búsqueda y descubrimiento, rescate de la verdad que ha de darnos esta alegría de mujeres en lidia por alcanzar su plenitud en muchos terrenos, y donde el amor por el hombre se hace imperioso desde las hebras más íntimas de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu, pero por lo mismo, hemos de cuidarnos velando en todo momento a favor de nuestra autoestima y desarrollo integral.

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Páginas Delirantes (2)

Me duela la cabeza, cada vez que esto me sucede me dedico a una profunda averiguación con el fin de encontrarle causa, motivo, a dicho mal, que me tortura desde hace años con algunos intervalos piadosos donde desaparece la dolencia por unos días. Pero hoy no voy a averiguar nada porque estoy arrecha, cada vez que empiezo a ver un poquito de luz, cualquier “nimiedadviene a entorpecerme la incipiente esperanza, ¿acaso voy a darle el gusto a esas fuerzas negativas que me salen al paso para cortar mi camino a punta de tortura. Vivo luchando contra un pertinaz saboteo de mi desarrollo, de mi autonomía, del alcance de mis metas, de todo aquello soñado y a veces rozado con la yemas de los dedos, saboreado con la punta de la lengua, oído como  tenue y melodioso susurro con toques de ilusión. Pero no logro atrapar ninguno de estos anuncios con perseverancia, se me escapan, se cuelan entre mis torpes manos, resbalan entre mis dedos. Cuento mis éxitos de brinco en brinco, un gran espacio los separa unos de otros, no hay continuidad, y muchas veces, desbarato algo prometedor, con mi timidez, con la sospecha del fracaso, con la huída. Con la insistente pregunta sobre mi derecho a darle vida a mis sueños. 

Alguien me dijo que yo soy una frustrada quejona. Termino pensando que es cierto pero ¿acaso no me convencieron desde niña de mis irremediables carencias?

¿Acaso no me cortaron el paso con aquellos prejuicios decimonónicos que me impedían desarrollarme por ser eso propio de mujeres poco femeninas y condenadas al desprestigio? Ahora que estoy libre de prohibiciones porque ya no existen las voces críticas que me cortaban el paso, entonces resulta que han sobrevivido alojadas en mi interior y dominan mi cuerpo con mensajes que logran que me enferme y que permanezca en la misma parálisis.

Y no es que he permanecido pasiva e inmóvil frente a los ataques de esa psique morbosa  que no cesa de agredirme a través de mis vulnerables defensas, al contrario he acudido a una diversidad de expertos en los males del alma, donde he recorrido todas las escuelas psiquiátricas en boga, ¿para qué? Para identificar a los causantes de mis males, siempre los mismos, señalados por expertos en teorías conductistas, psicoanalíticas, junguianas, “skinner-nianas”, sin que ningunos de sus especialistas logren que se rompa el anclaje que me domina, lo que me lleva a consumir irremediablemente psicofármacos para alejar la ansiedad y la depresión, y entonces intentar una y otra vez probar mi perseverancia en la lucha por engañar a los morbos, y a hurtadillas y probando trampitas, revitalizar los sueños inconclusos.

30 junio, 2012


HACIA UN SABER SOBRE EL ALMA

 

Soy cuerpo…soy espíritu…

¿Por qué ahora quiero acercarme al alma, permanecer en ella, en “mi alma”, para aprehenderla con un impulso cognitivo, curioso, que logre leer en sus terrenos y en sus cicatrices, la verdad, mi verdad?

Para comprender el recorrido trazado hasta hoy y la anatomía donde se sucede la acción: las emociones que tiñen con sus fluidos las decisiones, mis elecciones, y que en fin, conforman el mapa existencial que dejo grabado a mi paso.

Siento que es un espacio que voy abordando como resultado de una inquietud que surgió desde siempre: primero, precariamente con interrogantes e intuiciones aisladas que no lograban establecer una red de vínculos orientados a forjar el entramado de un tejido armonioso, coherente.

Pero hoy veo cómo las hebras se han ido hilvanando, y que si soy perseverante en ese indagar y en develar  la sombra con la que he tapado baches y heridas, corro la cortina cómplice de la oscuridad, y entonces la luz descubrirá lo escondido, olvidos y negaciones que han permanecido en el negro abismo de la inconsciencia.

Cuando la claridad ilumine aquello tan temido, aspiro que el dolor y la verdad serán la fuente liberadora que borrará los demonios que han torturado mis días y que me proyectan críticamente sobre los otros, en quienes descargo mis propias faltas, cegada por vendas y antifaces perversos.

Y entonces deben desaparecer las máscaras representantes de las fingidas personalidades que he confeccionando y que me hacen lucir con una prestigiosa imagen, ostentosa de virtudes ficticias, ocultando mis debilidades y pecados.

Así, con la autenticidad de la mano,  podré alcanzar los territorios de la paz porque esa virtud, ha de permitime perdonar y perdonarme.

SUEÑOS CUMPLIDOS 1

28 octubre, 2011


He abierto los ojos contra mi voluntad, es más, yo diría, con pánico de perder las imágenes que habitan mi mente afiebrada de tanta ilusión; sí, porque soy yo quien las protagoniza y no quiero perderlas: ha sido un teatro de revelaciones donde me desdoblo en infinitos roles, papeles prohibidos, negados a mis menguadas posibilidades,

Y he aquí que en esta noche de travesuras oníricas he corrido la cortina y frente al público, he representado vívidamente una cadena de escenas que permanecían escondidas en el fondo de ese subconsciente traicionero o, ¿salvador? que hoy me descubre y me denuncia. Porque ¿es acaso puro teatro? ¿Estoy siguiendo un guión ajeno, o producto de mi propia voz que lo crea y lo recrea dentro de la oscuridad de mi espíritu, agazapado entre los pliegues de mi timidez y mis prejuicios? ¿Cómo es posible que mis mejillas se enciendan una y otra vez con el sabor sorpresivo del triunfo, del arrebato de las virtudes a las heroínas que mi mente exaltó, disimulando la envidia y el resquemor de lo inalcanzable?

Así en este amanecer todo ha sido distinto porque entre el sueño y la vigilia yo sentí la certeza de mi nueva personalidad como el milagro que no respeta tiempo ni espacio, y a pesar de la evidencia de la realidad, yo salté los obstáculos para atrapar un panorama exitoso, donde los pendientes quedaron sepultados.

De manera que quien no pudo lanzarse por calles y aceras trepada sobre patines veloces, hoy no sólo corrió sobre cuatro ruedas en cada pie, sino que voló en patineta a través de rampas de concreto, subiendo y bajando, saltando y aterrizando, rematando con diestras vueltas cada pirueta.

El peligro y mis pocas cualidades atléticas habían sido decretados como fundamento de las prohibiciones a la práctica de tales juegos deportivos. ¿Cómo discutir el discurso sagrado? ¿Cómo dudar de la veracidad de sus augurios? ¿Cómo espantar el miedo hacia el castigo? Pero hoy ¿Quién controla mis sueños?

TENGO

13 marzo, 2011


El Portal

Hilando palabras

TENGO

TENGO un enjambre de selva a mi alrededor, encajes verdes a través de cuyos calados puedo contemplar el cielo y El Avila. Vivo en una casa cuyo rústico acabado me llena de cálida acogida: ladrillos con pegostes de cemento, paredes color miel, muros rojo maya, zócalos morado berenjena que evocan la arbitraria, paradójica armonía y fiesta de colores de Frida Kalo.  Los pétalos y las hojas que se esparcen por el jardín me hacen sentir en el kiosko de flores de la esquina de mi infancia, o dentro de un cuadro de algún impresionista francés, o quizás en los bosque de los cuentos  infantiles. Aquí, y en soledad, tejo tapices acompañada por el clima de este entorno que me cautiva y empuja mi imaginación hacia sorpresivos espacios, y nos fundimos en un todo para construir un mundo propio, singular.

TENGO un pasado sembrado de experiencias únicas que me hacen ser YO y me siento contenta de serlo, a pesar de que en él, como en el de todos, existan páginas tristes y borrones que preferiría descartar para siempre.

TENGO, una afición que cultivo con placer, que debo cuidar, que debo defender, frente a cuyo perecer debo oponerme con aplomo.

TENGO QUE EMBARNECER LA CONFIANZA PARA LUCHAR CONTRA LOS MICROBIOS QUE ROMPEN MIS DEFENSAS Y QUE INFECTAN MI FE PERJUDICANDO MI LABOR, ROBÁNDOME ENERGÍA, SABOTEANDO MIS PLANES.

REFERENCIA

Me tomo la libertad de traer aquí y ahora una alusión a la escritora francesa, pues no puedo menos que coincidir con ella en cuanto a las condiciones y entorno adecuados para favorecer la labor del escritor.

La soledad de Marguerite Duras

El 3 de marzo de 1996, moría Marguerite Duras, escritora francesa. En su libro Escribir (especie de diario sobre la labor creativa) dejó dicho:

La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Yo la hice. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros. Sucedió así. Estaba sola en casa. Me encerré en ella. También tenía miedo, claro. Y luego la amé. La casa, esta casa, se convirtió en la casa de la escritura. Mis libros salen de esta casa. También de esta luz, de este jardín. De esta luz reflejada en el estanque. He necesitado veinte años para escribir lo que acabo de decir.




DESPERTARES

27 febrero, 2011


MI SEÑOR FEUDAL


Mi Señor Feudal:

Ya se cumplieron 14 años  de tu partida, y hoy 21 de junio es la fecha de tu cumpleaños, por eso dejé una rosa roja sobre tu tumba en señal de lo que ella simboliza, “amor puro y ardiente, ”era ése el significado que le dábamos antiguamente, no se hoy.


El tiempo ha transcurrido paradójicamente con lentitud y con rapidez. Se mezclan  el marasmo de una “camachicha” con la vorágine de un ciclón. ¿Por qué? Pues porque todo ocurre de acuerdo a mi estado de ánimo, el cual me ancla en un  espacio profundo donde paralizada sólo me muevo al vaivén de las  tenues ondas de esa agua pacífica.

Pero quiero contarte, porque tú formas parte de ello, que he sufrido “despertares” donde un torbellino me lanza de la cama  con la mente aún impregnada por los sueños de resurrección donde apareces con tu discurso en los labios para animarme hacia el rescate de la vida. ¿y acaso no es legítimo que lo hagas cuando en la realidad trajiste a mí la realización de mis ilusiones?

Y siento que he renacido, porque ayer todo fue oscuridad y tristeza por eso escribí¨:

La mañanas llega después de las tinieblas que sólo abrigan sombras. Yo sé que ha amanecido porque la luz se cuela entre mis pestañas, parpadeo, no quiero abrir los ojos porque aborrezco ese otro día que arriba con la resaca tortuosa del desvelo que marca mi despertar.

Todo comenzó una semana atrás a raíz de dolorosas jornadas consumida a lo largo de pasillos asépticos, malolientes a fármacos y a desinfectantes En la madrugada apareció un fantasma verde con gorro de quirófano para decirme: -¡YA!

Ocho días esperando por ti, por alguna palabra que me dijera que la celebración de nuestro encuentro sobreviviría; anhelando de tus labios resecos un himno de esperanza. Sólo escucho ese monosílabo que golpea en mi cabeza con sonidos de muerte: -¡YA, ya! -¡Y me resisto! por eso, desafiando prejuicios ancestrales me entrego a un brujo que te convoca y me acojo a la calidez de tus manos y a tu apasionado beso. Y mis noches ya no son amarga vigilia porque enellas habita tu presencia.

Pero hoy hoy he despertado atribulada en los brazos del “hecicero hacedor de milagros” ¡ y he descubierto la estafa!

VIAJE INTERIOR

14 septiembre, 2010


Voz de la Buscadora de Rastros

Escribo y descubro mi propia forma de vivir y mis propios sentimientos. Me sorprendo cuando queda plasmado en el papel un modo de mirar al mundo, una manera de percibir las cosas y de reconocer a las personas. Soy yo que estoy sacando fuera una mezcla que he conformado a raíz de lo vivido: miro, oigo, siento, y ahora lo extraigo de mi espacio interior para exponerlo, para hacerlo visible ante mis ojos, como resultado de esa argamasa donde cada elemento se funde y se matiza por obra de mi propia conciencia que los absorbe y los recrea.

Me he recriminado durante mucho tiempo por mis años de aislamiento y pérdida de mi misma, la ausencia de una actitud luchadora para vencerla. Ahora me doy cuenta que he sido en demasía exigente y ciega ¿cómo podría pelear contra ese morbo si las armas yacían tullidas? Mis reproches, lejos de motivarme, me hundían en la minusvalía, y mis intentos de acción no produjeron más que choques y fracasos, y a la larga, la dolencia que me paralizaba, se iba haciendo invencible. Cuando contraes la enfermedad, es porque algo se ha secado dentro de ti y no hay estímulo que pueda fertilizar ese terreno marchito y yermo. Tienes que ir al origen que te ilumine la respuesta, y es un proceso difícil y doloroso. La tarea es de rescate porque te has perdido a ti misma, debes iniciar entonces un espinoso camino donde esperanza y desconsuelo se alternan de manera hiriente, porque la ilusión se ve a veces truncada por la caída, la inercia y el efecto que ellas provocan en tu propósito de recuperación. Y este avance irregular que el retroceso ataca, no es sino la lucha interna que se libra entre dos contrincantes enfrentados tenazmente por fines antagónicos: crecer hacia la luz, pasando por la oscuridad, es la creatividad que asoma; y su opuesto, el permanecer  en la rutina infantil que te mantiene escondida y temerosa practicando el mismo juego medroso. El primero te exige retos, te provoca miedo y te advierte sobre los riesgos. Sin embargo tú sabes que allí está tu misión para responder a tus anhelos, y tú presientes que en ese encuentro contigo misma está la meta, la salvación, porque es la respuesta al sentido de tu vida, ése que tu inventaste en tu sueño, el que has querido alcanzar y se te escurre, él se ve entonces disminuido y relegado, porque has cedido terreno al adversario que convive allí adentro y sabotea tus sueños. Entonces el temor, la angustia de tu inferioridad, de tu incapacidad, inundan tu espacio interior, rico, pleno de contenidos que se ahogan bajo el ímpetu de esa corriente malsana que sólo te deja un sedimento de pequeñez y minucia mientras chapoteas torpe y desencantada entre el lodo y el agua turbia. Por eso es preciso un recogimiento, un escape de la trivialidad hacia allá donde puedas construir un espacio sagrado para la meditación y entonces emprender el recorrido hacia la desnudez de lo cierto, para poder apreciarlo en su autenticidad, libre de pegostes ficticios que turban y confunden. Luego arribar a un reposo donde el silencio y la soledad te permitan recibir los mensajes, y ser capaz de descifrarlos para llegar al descubrimiento, ése que pesimista y descorazonada, has intentado empañar con la huída.

Necesitamos de coraje, pero también de fe, hay que reconocer en nuestro trayecto cumplido aquellos escalones que alcanzamos alguna vez y que nos dieron vida y la satisfacción de coronar los sueños, y entonces enaltecer el costo y el esfuerzo que gastamos en ellos. Si fueron interrumpidos por caídas y golpes, realzar aquellos momentos tras los cuales nos levantamos para continuar en la lid. De eso está hecha la vida, la que soñamos, la que quisimos escoger, sobrevendrán los impases, es necesario reconocerlos y aceptarlos para saber que estamos vivos y es ése un reto que lo incluye todo.

(Voces de Mujer)

INDAGANDO EN EL DESIERTO

12 julio, 2010


 

La muñeca de cuerda

Y ahora que reviso los escritos de estos últimos años observo la continua incursión, (a través de metáforas y de la configuración de escenarios) en el mundo vegetal: plantas, flores, frutos, germinación, luz y crecimiento, desarrollo, tierra que acoge y que nutre, agua que alimenta y refresca con manantiales de vida, luz y colores, verde humedad. Ahora desde el desierto,  todo parece apuntar en mí a una nostalgia, a señalar la ausencia de esa corriente vital que vivifica y transforma, que te salva de la inercia y de los hábitos repetidos, del mecánico andar de la muñeca de cuerda que aparenta estar viva. Estoy vacía.

REBELDIA

12 julio, 2010


el moño suelto

He llegado a esta condición, la reconozco y busco explicaciones para dármelas a mi misma: mi vida se ha ido conformando, al fin, como yo quería, y eso incluye el que sean mis decisiones, mis gustos, mis preferencias, mis imposiciones, mis caprichos, mi soledad, mi intimidad, los que priven y se cumplan. Entonces, sometida durante años a la voluntad de los demás, simplemente no porque fueran unas fieras imponentes, sino que mi debilidad, mi recogimiento, mi timidez y mi inseguridad, permitieron que todos los otros decidieran por mí. Pero se acabó, me he quedado sola, este espacio es mío, este tiempo es mío, esta vida es mía, entonces no quiero más interrupciones, no quiero más indiscreciones que me empujen a hacer cosas que no deseo. Tengo que aprender a decir No, sin que eso me provoque complejo de culpa, tengo que vivir sin jaqueca, ¡por Dios! Necesito soledad, y si les parece el colmo del egoísmo, ¡cést dommage!

Confesiones

CONFESIONES A PAPA

12 julio, 2010


Para  papá

Yo quiero mis manos extendidas para dar, para desnudar el pasado del dolor y construir cada día con esperanza. Sólo así podré llamarme Aparición. Y voy a escribir la vida para eternizarla porque llevo conmigo todo, lo temido y lo anhelado, estoy hecha de las voces reconocidas y también de las extrañas, y es un coro que entona una canción de raras convivencias, temo extraviarme en ese espacio sorprendente y caótico. Ahora sé que debo encontrar desde allí la armonía, la síntesis a partir de las discrepancias, he de buscar el rumbo y enamorarme del sentido que me salve de la fragmentación. Es un acto de conciliación, he de reunir los pedazos precisos que me permitan rescatar mi vida….Papá estás aquí para ayudarme a encontrar el sendero, papá yo tengo una misión pendiente, aquella que te prometí el pie de mi primer poema infantil escondido sigilosamente una noche bajo tu almohada….no te hago esperar más, será el invitado de honor en la hora de los secretos porque desde hoy debo entregarte mi promesas. Para ti papá que sin saberlo eres la causa de mi retiro y de mi soledad, porque gracias a ti escapo cada día de los maniquíes anodinos obsequiosos de las fórmulas mágicas e inciertas, y busco en mi extraviada senda compañeros incendiarios que me despierten con el diálogo extraordinario y con el debate arrebatado, por eso convoco el coloquio de los espectros, ellos vendrán alborozados develando horizontes. Sólo así podré llamarme Aparición, si me acerco a ese espacio podré revivir las cosas grandes e intangibles y habré de renovarlas con la fe escondida en cada sueño, contagiándome de los vicios de utopía con que pecabas papá y de la esperanza con que mamá te redimía. Y escribiendo, yo me confieso y si puedo reconciliarme quedaré limpia de vergüenzas; abandono ahora el teatro de los ritos vacíos para encontrar la redención. (De La Hora de los Secretos, 1996)

CCE, 1.900