DESCUBRIMIENTO

9 enero, 2013


1 de enero de 2013

DESCUBRIMIENTO

Image“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”

 (Robert Browning)

 

Entonces con la música encendida, ésa, hija de un descubrimiento en el minuto vital, seleccionada para mis espacios secretos y para la hora inesperada, puedo, en el claroscuro que me regalan las cortinas infladas por la brisa traviesa, disfrutar de la soledad; y me regocijo  con cada nota que el lamento del violín solloza y con cada voz melodiosa que el poeta murmura en su  canción  rozando mi corazón hasta estremecerlo con un expresivo éxtasis. Y así puedo SER, tal y “como quiero SER”, sintiendo tal y “como quiero SENTIR”.

Por eso, en  este alejarme, en este aparente aislamiento, estoy rodeada de aquellos elementos que me traen la expresión de belleza y vida que necesito..

Por eso no temo a la soledad, porque para mí no existe, yo la recibo con los brazos abiertos para diluirla en mis sueños impregnados de imágenes y sonidos, porque desde  mi estancia surge el concierto de mis ilusiones, donde deshago los desaires de los otros y los sustituyo por conmovidas visiones que llenarán mi espíritu de emoción y ternura.. Entre tanto desgrano el rosario de anhelos que se resisten a sucumbir frente a la indiferencia de aquellos que se niegan a escucharme y a contagiarse con el tesoro secreto que guardo dentro de mí, y que una vez realizado el milagro, brotará en palabras que se engarzan en las nubes para luego caer en llovizna generosa sobre el papel que yace en el universo que habito y del cual no puedo separarme porque es el espacio que nutre mi esperanza.

musica del PICÓ

LA ARAÑA HILANDERA

10 julio, 2012


lA Posesión de Aracné

“…las palabras son toda mi vida; es una necesidad como la de la Araña que lleva delante un enorme Fardo de Seda que tiene que ir hilando: la seda es su vida, su casa, su seguridad, su comida y su bebida; y si se la atacan o se la deshacen, qué otra cosa puede hacer sino fabricar más, hilar de nuevo, diseñar otra vez.(…)“(1)

1) Christabel LaMotte a Henry Ash , Posesión, A.S. Byatt, Ed. Anagrama 2001 (1a ed. 1990), p.198-99

La selección del párrafo que hoy he escogido  se debe a que en varias oportunidades he tomado a “la hilandera” para relacionarla con el espíritu de la escritora; hoy aquí se manifiesta como “la araña”  que cual hilandera,  se entrega al tejido de su tela sólo que usando como hilo, sus propias substancias que se solidifican al contacto con el aire. Así se defiende y se protege con el encaje que hila para ello.

Y nosotros recordamos a La Hilandera del poeta, que hila para proteger, para consolar, para amar:

(……)

¡Hila una venda Hilandera 

Para taparme los ojos!

Dijo el hombre a la Hilandera:
a la puerta de su casa:
—Hilandera, estoy cansado,
dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma, tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed…, la vida es mala…
y contestó la Hilandera:
—Pasa.

Dijo el hombre a la Hilandera
en el patio de su casa:
—Hilandera estoy cansado,
tengo sed, la vida es mala;
ya no me queda una senda
donde no encuentre una zarza.
Hila una venda, Hilandera,
hila una venda tan larga
que no te quede más lino;
ponme la venda en la cara,
cúbreme tanto los ojos
que ya no pueda ver nada,
que no se vea en la noche
ni un rayo de vida mala.
Y contestó la Hilandera:
—Aguarda.

Hiló tanto la Hilandera
que las manos le sangraban.
Y se pintaba de sangre
la larga venda que hilaba.
Ya no le quedó más lino
y la venda roja y blanca
puso en los ojos del hombre,
que ya no pudo ver nada…
Pero, después de unos días,
el hombre le preguntaba:
—¿Dónde te fuiste, Hilandera,
que ni siquiera me hablas?
¿Qué hacías en estos días,
qué hacías y dónde estabas?
Y contestó la Hilandera:
—Hilaba.

Y un día vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba;


ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:
—Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Qué bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas!

Los caminos están frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.
La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas;
¡quítame la larga venda
que me pusiste en la cara!

Y ella le quitó la venda
y la Hilandera lloraba


y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba…


Andrés Eloy Blanco 

Refugio

27 noviembre, 2011



Enviar frase
La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca.
Mario Benedetti 


Entre un papelero encontramos los escritos de abuelita


He cerrado los ojos aguardando en la penumbra por nuevas visiones, tengo que invocar a los años desplazados por el paso del tiempo que son realmente los que me permiten vivir. Sentir el chisporretear de la leña del fogón que cuece las sopas amorosas del hogar, con las brasas que me dan la seguridad y el calor verdaderos que me devuelven a la vida, con sus días, con esa gente que recita el mismo idioma, el mío, la palabra conocida, el trato y el abrazo que exhala el perfume familiar y el aroma del huerto de mamá. Otros paisajes, las callecitas estrechas, solitarias, que me llevaban hasta la plaza de los juegos vespertinos y el parque con sus pozos donde chapuceábamos cuando no hacía mucho frío. Ahora estoy perdida no conozco nada ni a nadie, me han sacado de mis espacios, del hábitat que me envolvía y me confortaba.

Y entonces ¿cómo desecho este teatro de absurdos, de saludos y sonrisas fingidas, tímidas, desconcertadas frente al misterio de lo desconocido?, ¡Y ese chillido de la ciudad que ¡me da miedo¡ no quiero¡ no quiero salir, no me lleven¡¡ ¡porque me siento perdida¡

-Mamá, si es aquí mismo en la Clínica, al voltear, vamos casa del doctor, te toca tu control

Las voces obligantes,

_Misia Corina la señora Machado, ¿no se acuerda? La madrina de Inesita. Salúdela pues, que vino a visitarla.

Yo no sé quién es ésta, ¿por qué tengo que recibirla?

Y ahora no me dejan salir sola, si yo sólo quiero ir hasta la frutería, el muchacho me dijo que me guardaba las guanábanas, me provoca guanabanada como la de mi mamá, ahora la llamo para saber cuántas cucharadas de azúcar y cuantas tazas de agua por kilo de pulpa. Pero me van a decir que no puedo llamar a mamá, que se  murió…yo no creo….me acordaría……eso es egoísmo de ellos…celos .

Y estas celebraciones donde entra una tropa de desconocidos a la casa para felicitarme, y me piden la bendición ¿Qué voy a hacer? Pues se las doy, pero….¡en su casa los conocen….yo no¡

Debo olvidar definitivamente a quien no reconozco. Borrar el cielo y la tierra que me son ajenos. Porque es un mundo extraño este presente que no me pertenece. Porque no soy habitante de este hoy que no puedo comprender, apenas un desfile de sombras difusas y un concierto destemplado de voces extrañas.

Debo abrir las puertas al ayer sin vergüenza, para sentirme viva, allí donde puedo respirar intensamente, donde todo me es amable en la medida que lo puedo palpar como vivido, porque lo reconocen mi mirada y también mi corazón. Porque necesito reconstruir el espacio que el presente intenta taparme, el que no se puede nombrar porque: -¡ No, No, eso era antes, eso ya no existe, eso ya  pasó….No si ése se murió, ….. No eso era cuando estabas chiquita ya no…..y así!!!!!

Un presente que me quita lo único que tengo, porque en este HOY confuso me he perdido en busca de ubicación, es un lugar ajeno, que me aturde y desconcierta. Entonces voy a perder la pena, voy a recibir las reprimendas con estoicismo y astucia, para que sean ellos lo que no sepan por dónde abordarme, porque los voy a asombrar con ese descarado abrazo al mundo que he elegido como mío, .a la entrega empecinada a no salir de ese espacio extraño para quienes me rodean porque rara vez se entretuvieron en oír mis relatos, en comprender el significado del escenario, la utilería y los personajes que formaban el elenco de mi vida. Entonces no pueden No pueden atrapar los símbolos, menos interpretarlos, porque si eso fuera posible formaríamos una red de hilos trasmisores de una intensa comunicación. Porque hablaríamos el mismo idioma y nos respetaríamos mutuamente, y cada quien tendría la libertad para vivir en el tiempo acorde con sus recuerdos y sus vivencias.

MI OTRO MUNDO

3 octubre, 2011


MI OTRO MUNDO

Dicen que fantaseo y traslado las imágenes de los sueños a la realidad, al día a día. No es cierto y me parece fácil hacer creíble mi convivencia e intimidad con un mundo para los otros silencioso. Aquí estoy en mi habitación, en mi cama y con la Laptop en mis piernas. Quiero hablar del momento presente y he aquí que estoy rodeada de compañeros habitantes de mi casa. Llueve muy fuerte y los tres gatos se han recogido nada menos que en mi cuarto; hay truenos y relámpagos que aturden e iluminan el espacio cual titilantes luces de neón . Ellos parecen buscar refugio, traducen en sus ojos inquietos y en sus bigotes erizados, el miedo que cada estruendo y caprichoso resplandor provocan.

Luego mis palabras tranquilizadoras y mis frases cariñosas no son invento de mi imaginación, creo que el tono de mi voz se suma a ellas y logra un efecto sedante, puedo asegurar que hay comunicación entre nosotros y es por eso que me buscan cuando han de guarecerse del peligro.

Pero no puedo obviar que a mi derecha se alza una foto antigua que reproduce a un humilde borrico que, conducido por riendas de mecate en las manos de un frágil y tierno niño de pies descalzos apoyados en el estribo, marcha manso y paciente por caminos de pasto y piedras.

Y entonces se me encoge el corazón cuando reconozco una y mil veces los ojos profundos del niño, aquellos que me donó en herencia para hacerme reconocible frente a todos, a todos aquellos que nunca pudieron dirigirse a mí, sin exclamar:

-¡¡Los ojos de su padre!!

Y ¿cómo no emocionarme con la presencia del obediente asno si fue su amigo desde la más temprana infancia, y la musa que lo llevó a escribirle un poema desde el presidio?

¡Zarcos eran los ojos de mi burro!

Una lista blanca en la cruz

Y en la frente una mancha………

……………………………..

Espejos de mi niñez,

Los ojos zarcos.

Ritmo de mi niñez

el trotar de sus cascos.

¡Se me enturbian los ojos,

cuando me acuerdo de mi burro¡

¿Cómo no preguntarle acerca de mi padre? ¿Quién mejor que él podría hablarme de sus aventuras infantiles? ¿Cómo no pedirle que me revele sobre lo que sentía su corazón secreto seguramente deshojado frente a su más fiel compañero durante sus largos paseos entre montes y quebradas?

Y entonces retrocedo hasta mi infancia para traer mis primeras lecturas, aquellas que mi padre escogía para mí, y allí aparece el bonísimo Cadichón de la Condesa de Segur, y ya no puedo más, y estallo en llanto.