30 junio, 2012


HACIA UN SABER SOBRE EL ALMA

 

Soy cuerpo…soy espíritu…

¿Por qué ahora quiero acercarme al alma, permanecer en ella, en “mi alma”, para aprehenderla con un impulso cognitivo, curioso, que logre leer en sus terrenos y en sus cicatrices, la verdad, mi verdad?

Para comprender el recorrido trazado hasta hoy y la anatomía donde se sucede la acción: las emociones que tiñen con sus fluidos las decisiones, mis elecciones, y que en fin, conforman el mapa existencial que dejo grabado a mi paso.

Siento que es un espacio que voy abordando como resultado de una inquietud que surgió desde siempre: primero, precariamente con interrogantes e intuiciones aisladas que no lograban establecer una red de vínculos orientados a forjar el entramado de un tejido armonioso, coherente.

Pero hoy veo cómo las hebras se han ido hilvanando, y que si soy perseverante en ese indagar y en develar  la sombra con la que he tapado baches y heridas, corro la cortina cómplice de la oscuridad, y entonces la luz descubrirá lo escondido, olvidos y negaciones que han permanecido en el negro abismo de la inconsciencia.

Cuando la claridad ilumine aquello tan temido, aspiro que el dolor y la verdad serán la fuente liberadora que borrará los demonios que han torturado mis días y que me proyectan críticamente sobre los otros, en quienes descargo mis propias faltas, cegada por vendas y antifaces perversos.

Y entonces deben desaparecer las máscaras representantes de las fingidas personalidades que he confeccionando y que me hacen lucir con una prestigiosa imagen, ostentosa de virtudes ficticias, ocultando mis debilidades y pecados.

Así, con la autenticidad de la mano,  podré alcanzar los territorios de la paz porque esa virtud, ha de permitime perdonar y perdonarme.



Como justificación a mi PEGA-PEGA con las telenovelas y respuesta a las críticas que recibí, les expuse que éstas me brindaban materia importante para establecer una serie de categorías analíticas que definen el tipo de relaciones sociales y los estereotipos  que  representan los actores en ese medio  Es decir, los creadores de argumentos, personajes, situaciones, entorno social, etc. manifiestan en la televisión latinoamericana, una serie de semejanzas (en unas más en otras menos) que queremos  destacar, yendo de lo más general a lo más concreto:

I

Historias donde las relaciones amorosas de los protagonistas, siempre se ven contrariadas y perseguidas.

Y son motivo para la oposicición y la separación de las parejas:

Las diferencias de clase:  Es una de las causas más frecuentes para generar la ruptura de los novios, uno es rico y la otra es pobre, y viceversa.

La existencia de alguna afrenta  ocurrida entre las familias, que se arrastran desde el pasado y que luce como imperdonable. El miembro de una estirpe que ose enamorarse de alguno de la contraria, pasa a ser rechazado por traidor.

Esta situación  trae como consecuencia que las prohibiciones obliguen a los enamorados a las relaciones escondidas, siempre martirizados por la ansiedad y el miedo a la desobediencia y al castigo, y en vilo acudiendo a las citas secretas y sorteando peligros.

Y entonces uno se pregunta: ¿Por qué la inclinación a plasmar las dificultades del amor o el amor como algo tan difícil de alcanzar?  ¿ Es una manera de atraer espectadores?

Debemos considerar que las telenovelas se ubican en el estilo del “melodrama” …”cuyos aspectos sentimentales, patéticos o lacrimógenos están exagerados con la intención de provocar emociones en el público”. (en Google)

Sin duda que sí, y no es un fenómeno de nuestros siglos televisivos: ¿acaso la literatura no está llena de obras cumbres donde los amantes pierden sueños y vida en la persecución del amor ideal y de los amores prohibidos?  ¿Y la mitología no se desborda en hazañas de dioses y hombres amando, salvando, raptando y exaltando a mujeres y diosas? ¿Y la Opera no ha llenado los teatros en los últimos siglos con espectadores deseosos de cantar y llorar con las tragedias de los amores imposibles signados por la muerte y la separación?

Así pues ¡¡Cómo nos atraen y nos conmueven estas gestas en pos de la realización del amor!! en todos los ámbitos creativos, porque si no los autores no acudirían con tanta insitencia a estos temas a pesar de ser tildados de cursis. Podríamos deducir que este estilo sintoniza con fibras íntimas  de los sentimientos y provoca emociones inconfesables, la gente no revela que se interesa por el ¿qué sucederá ahora?  y que se conmueve con las penas y sufrimientos de los personajes.

Romeo y Julieta

Abelardo y Eloisa

 Tristán e Isolda

Personajes que intervienen en el destino de los protagonistas

-No falta en alguna telenovela la figura de la villana encarnada preferentemente en la madrasta  que conspira contra sus hijos postizos hacia quienes siente generalmenete aversión y envidia. Y la suegra, o posible suegra, no se queda atrás frente a una boda que ella no admite.Pero también la intrusa aquella que desea al hombre ajeno y con la intención de conquistarlo, crea con ello rupturas, penas y lágrimas. Todas mujeres ambiciosas y dominantes, entre las cuales cae también a veces alguna madre que considera suya la vida de sus hijos y entonces, contra viento y marea, toma las decisiones por ellos.

Estas agentes de maldad aparecen como todopoderosas porque para ellas no hay imposibles, sus armas signadas por la ausencia de escrúpulos, son la manipulación, la intriga, la mentira, la calumnia.

La villana rival con frecuencia, aparece embarazada o lo finge, y cómo el galán en algún momento pecó, incapaz de sustraerse del hechizo, o preso de los efluvios del alcohol, se sacrificará con honor y responsabilidad por un niño que muchas veces no es de él,  o  simplemente que no existe, pero que una caída oportuna o una malacrianza, una vez logradas las nupcias,   vendrá a transformarlo en un patético aborto.


La villana

El amor y la bondad 

Frente la amenaza que significa la maldad de la villana, aparece siempre la figura de la Nana, niñera, cargadora de alguno de los protagonistas, cuyos desvelos se extienden desde al nacimiento hasta la adultez, cuando estará velando por proteger a sus “hijos de crianza”. Pero la Nana no podrá siempre salvarlos de las turbias intenciones porque en la telenovelas existe siempre un secreto crucial, y el cofre de ese patrimonio clandestino lo guarda La Nana, quien es baluarte fiel a su promesa de silencio. Por eso en los momentos culminantes, su mudez prolonga la angustia, en los instantes en que su confesión aclararía todo, pero ¿qué?, entonces no tendríamos más telenovela, terminaría el suspenso que es quien nos mantiene pegados a la pantalla.

La Nana representa la obediencia, la sumisión y el sacrificio, por eso no en balde nos encontramos con su nombre que refleja el espíritu de su misión: Martirio, Paz, Cruz, …

La Toya

Incongruencias

Resulta llamativo encontrar en algunas telenovelas de hoy, y referidas a nuestros días en ambientes urbanos, la aparición de mujeres rebeldes y liberadas que deciden sobre su vida, pero…pero…hasta que surge la figura del padre poderoso, déspota, deshonesto y de trácalas a todas luces, exigiéndoles obrar según su criterio bajo amenaza de botarlas de la casa y no considerarlas más sus hijas. Y no pareciera que su obediencia al padre en estos casos se deba a la amenaza, sino que existe una admiración y una ceguera para percibirlo, aunque aquel llegue a abusar con la mentira en perjuicio de los intereses de sus hijas. Entonces tendríamos que caer ya en el terreno de los complejos para entender actitudes masoquistas  frente al sadismo al cual puede llegar el agresor. En Niña, Amada Mía el padre  engaña a su hija que mantiene relaciones con un “caballerango” diciéndole que ambos son hermanos, la Nana que sabe la verdad,  calla.

Niña, amada mía


SUEÑOS

(auxilios del alma)

Si acaso es verdad que soñar es algo intrascendente que se olvida antes de despertar, ¿cómo es posible que la palabra  “sueño” sugiera ilusiones, anhelos y esperanza,  universos fantásticos o bien catastróficos?

Yo me resisto a creer en aquella opinión porque yo disfruto o sufro intensamente el soñar aunque tenga que someterme luego a la frustración o al alivio, una vez roto el hilo onírico pleno de episodios estrafalarios, escenas fantasmagóricas, momentos ardientes, o de exitosas hazañas.

Ser otro, justo aquel que llena las virtudes de las que carecemos, que nos trasforma y nos lanza a una vida, ésa que nos hemos prohibido en la medida en que aceptamos las órdenes de los demás.

¡Cómo sufrimos en aquellos momentos en que el inconsciente nos empuja a enfrentar nuestros fantasmas y demonios que, agazapados, han aguardado para luego saltar dispuestos a estregarnos nuestras mentiras y disimulos que ensombrecen nuestra conciencia,

¡Cómo nos esmeramos en recuperar el sueño interrumpido, la historia truncada, la imagen disuelta¡ y a veces lo logramos, otras no, quedan sepultadas en un abismo vacío, inabordable.

Tengo que confesar que, a partir de mis sueños, algunas veces he conquistado la visión de una meta y de la imagen innovadora de una mujer capaz de alcanzarla;  he sentido una fuente de valor que al día siguiente me empuja con energía a desbaratar al miedo paralizante que me apoltrona en una silla de ruedas y me dona un par de muletas como limosna provisional.

Cuando tenemos temor de mirar en nuestra psique, obviamos que los sueños son herramientas útiles que nos dan pistas para comprender nuestro sentir y proceder.. A veces apenas llegamos a percibir imágenes que en apariencia no trasmiten nada: el ejercicio continuo de observación interior, unido a las claves que los sueños nos aportan, nos ayudarán a descifrar símbolos cargados de mensajes, luz a nuestra oscuridad  En la palabra de Jorge Luis Borges:

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

 

C


A raíz de lo dicho en mi escrito anterior (Pecadora) me veo obligada o simplemente inclinada a exponer algunas racionalizaciones, ¿racionalizaciones? o sinceramente justificaciones. ¿Por qué? Bueno ya que insinué una serie de críticas sobre el género, bien valdría la pena, reflexionar acerca de mi “adiccción” a ellas.

-En primer lugar he de confesar que cualquier trama (o drama) en que esté implicado el tema amoroso siempre me ha seducido, quizás por aquello de la abundancia de la lectura de Cuentos de Hadas, de Príncipes y humildes e indefensas féminas, engarzados siempre por las cadenas de los amores imposibles.

-Luego las intrigas, los secretos, los hechizos y encantamientos, creadores de suspensos asfixiantes (porque te quitan la respiración) creo que son alimento para cualquiera por más inverosímiles que aquellos parezcan; te atrapan hasta el desenlace cuando recobras la paz, y también la alegría y la satisfacción al presenciar el castigo a “los perversos” que te han arrebatado el sueño tantas veces.

-Resulta entonces que debes analizar asuntos incomprensibles, ya que la conducta de los personajes se desarrolla en un espacio de costumbres y modos, que no encajan en el escenario que estás percibiendo, porque ya has visto que la historia acontece en “tiempos modernos o post modernos”, y las aberraciones sociales que suceden dentro de un grupo o en el proceder de una familia o persona, te trasladan a unos cuántos siglos atrás. Claro que te vales de  las explicaciones psicológicas para calificar la “psicopatología” de los protagonistas. ¿Y eso? ¡en cualquier época!

¿Por qué esa mujer no puede declarar que es la madre de la pobre adolescente torturada por su amargada tía, y entonces pasar a defenderla con todo el derecho?

Ahhh ¡no! Porque ella es madre soltera tapiada entre los muros de la casa y su voz ha sido callada desde aquel infeliz suceso. Y resulta que estamos hablando de finales del siglo XX
Entonces no nos queda otro camino sino acudir a diagnosticar el sadomasoquismo en la relación de las dos hermanas, a la docilidad y a las minusvalía de la joven frente a sus compañeras de colegio que caminan en coherencia con la época, mientras ella obedece las normas de la tiránica tía para cumplir su rol de víctima.

¿Es posible aceptar que una astuta ramera con máscara de doncella, embruje y se meta en el bolsillo al galán más correcto para desbaratar sus relaciones, acudiendo a cualquier tipo de estrategia y llevándose por delante todo aquello que le estorbe? Pues sí, y el susodicho confía y cree en su palabra antes que en la de personas honestas y confiables.

Ahora me parece absurdo citar las épocas como prueba de la superación de determinadas conductas, porque no alcanzarán una frecuencia social imponente, pero existen, y parece que los guiones de las telenovelas encierran justamente aquellos casos que de alguna manera motivan la afición del público a pesar de lo dudoso de   su verosimilitud.
La lista de exabruptos sería interminable, pero lo grave de este asunto es que yo avanzo en mi recorrido y voy quedando desprovista de razones para explicar mi adicción, a menos que termine por reconocer que a mí ¡este mundo de realidad y ficción, oscuro y enervante, definitivamente me atrae! porque si no ¿qué es?

Me siento preocupada y me amenazan fantasmas,

¿cuál puede ser la explicación?

Quizás algo tan simple como que ¡si me gusta ver telenovelas! porque soy una novelera, aunque esa realidad sugiera calficaciones peyorativas con respecto a la solidez de mi criterio, y referencias a la ordinariez de mis “alimentos emocionales e intelectuales”.

¡Cómo se hace! uno tiene de todo, no creo que me voy a acomplejar ni lo voy a ocultar. Al contrario me regocijaré del valor de sostener lo que otros consideran un descrédito.

Y además correré como la mujer salvaje de Clarisa Pinkola Estés,

.

Y luego tomaré un baño de esencias que me curará de las heridas críticas.