Memorias de Jerónimo 2

16 julio, 2011


Jero solo

ASí es cómo en este tiempo solitario que ya no sé hasta cuando se extenderá, he podido recuperar las imágenes  que se enlazan para formar una cadena que no es  otra sino la de mi propia vida. No había tenido ocasión de tener este encuentro con la memoria, mi memoria, ésa que almacena mis recuerdos y que en la vida cotidiana se oculta,  calla las voces, los ruidos sigilosos y estridentes que me han rodeado, las palabras dulces que me han arrullado y aquellas tan agrias que me llevaron a huir y a esconderme; esa caja repleta de escenas que no he tenido hasta ahora tiempo de registrar porque el torbellino del día a día no permitió ni siquiera que la inquietud por recordar llegara hasta a mí. Pero hoy que todo es silencio y soledad, que tengo los espacios de esta casa todos para mí porque todos se fueron, y son manos ajenas quienes vienen puntualmente a proveer  mi alimento, yo me he retirado a mis rincones y aleros predilectos para traer a mi mente eso que llaman “el nivel alfa”, el cual aprendí a alcanzar gracias a las clases en CD que mi dueña practicaba y que ya abordo con toda facilidad gracias a ese aprendizaje previo que me permite sólo con la concentración de mi respiración llegar hasta esos espacios profundos y tranquilos, propios para que arribe todo aquello que invocamos.

Y en mi debut pedí por algo que me llenara de amor y protección porque ha sido ésa mi más aguda carencia en estos días: y así fue como pude evocar y sentir el afecto y cuidado de quienes me acogieron cuando era apenas un “pichón de gato” sin cualidades estéticas ni raciales cautivadoras, pero supongo que ellos fueron capaces de intuir mi capacidad de acompañar, y mi solidaridad y gratitud fieles e inquebrantables, porque tengo que reconocer que no fueron mezquinas sus palabras para enaltecerme, ni sus caricias para proporcionarme el calor y el apoyo que estaba necesitando.

Y tengo que sentirme agradecido y orgulloso de la Madre sustituta que tengo (Mamáminina) porque a pesar de la neurosis  que dicen habita  su carácter, no puedo negar que para conmigo no ha tenido más que tolerancia y paciencia perseverantes, y palabras que al mismo tiempo que me reprenden no dejan nunca de darme una dosis de esperanza acerca de mis grandes posibilidades de convertirme en el príncipe de los felinos  mestizos, esto podría parecer una burlona ironía, pero yo la comprendo, ella es realista y no quiere adularme con mentiras, luego no me va a llenar de ilusiones acerca de un “principado” que incluya como súbditos a los gatos “de nobles estirpes”, luego no me ofende, al contrario su honesta sinceridad me conmueve. Y tengo que revelar que para ella no es fácil mantener su inquebrantable afecto frente a los amigos que pretenden inducirla a que me repudie, y que se burlan de mí con apodos peyorativos que no quiero aquí repetir, porque he de reconocer que ella ha elevado mi autoestima de la cual me valgo para pasearme airoso por los techos y los muros del barrio.

Y ¿cómo negar lo que he aprendido acerca del comportamiento humano en esta cercanía que comprende mi relación  con  la gente de esta familia y sus amigos? Pero he de aclarar que no es solamente mi observación de estas conductas lo que me aporta estas apreciaciones llenas de interrogantes y dudas, conjeturas y conclusiones fruto de una capacidad de reflexión que se ha ido desarrollando en mí, y que cuenta con el refuerzo de las “conferencias”  que Mamaminina dicta para mí, ya que no puedo decir que son conversaciones lo que mantenemos, obviamente, ustedes comprenden, pero a ella le da los mismo, porque parece que intuye lo que yo voy pensando a pesar de mi imposibilidad de usar el “verbo”, y entonces me contesta, me discute, me afirma o me deja unas preguntas planteadas como para que yo medite. Claro hemos desarrollado también una comunicación simbólica gracias a mis orejas, mis bigotes, mis patas y mi cola, que suelen ser muy expresivos y que ella comprende a las mil maravillas.

Pero no todo en la vida es camino de rosas ¿qué pasa entonces? Que la pobre Mamaminina se ha visto sorprendida en estos pseudodiálogos que a las personas superficiales alarman y escandalizan, entonces se ha corrido la voz de que padece de demencia senil, que habla sola, o lo peor…….con gatos…..y…..para colmo han hecho la asociación con las villanías medievales donde se quemaban a las brujas y junto a ellas sus gatos, animalitos inseparables de cada una de esas mujeres que fueron a la hoguera. Esto ha traído un clima de recelo y aversión, pero yo ¡sorprendido¡ he presenciado cómo en ella ha endurecido su convicción de nuestra inocencia y de su salud, y quiere comprarme un coche para sacarme de paseo, ella mi lacayo y yo el caballero, es decir, para aventarles a los mal pensados mi recorrido en “carroza real”, ya compró unos metros de terciopelo ¡azul rey¡ y unos galones dorados para forrar el asiento con magnífica vestidura.

La verdad no sé en qué parará todo esto, yo estoy conmovido, pero preocupado porque seguro de que no seré yo la víctima, entonces, temo por ella.

Memorias de Jerónimo 3

9 julio, 2011


MEMORIAS DE JERONIMO 3

 

 

 

Desde que me he sentido solo se me ha hecho costumbre el meditar y discurrir sobre todo aquello que me causa curiosidad o me afecta en uno u otro sentido. Además con la esperanza de que Mamáminina a su regreso podrá recoger todos mis sentimientos y reflexiones, ya que importó desde Australia un novedoso aparato que graba los maullidos (es decir nuestro lenguaje) y lo traduce a las palabras de los humanos, con la suerte de que su creador, un español criado en Filipinas, se asentó en tierras australianas y es allí donde vive y trabaja, haciéndose famoso por la singularidad de sus inventos. El haber convivido de niño con toda clase de felinos lo llevó a aguzar sus sentidos para establecer comunicación con ellos, y luego sus posteriores estudios superiores en semiología, fonética, y zoología, lo condujo a especializarse en “idiomas animales” construyendo una teoría que ha revolucionado al mundo, llevando a las primeras universidades científicas a creas escuelas focalizadas en tales materias. Bueno eso es lo que me ha contado Mamaminina, y para pruebas: aquí estamos nosotros, ella me deja encendido el adminículo, yo maullo delante de él todo lo que voy pensando y sintiendo, y ella luego transcribe el contenido a otro aparato que con una aguja con tinta (como de electrocardiograma), deja estampadas unas curvas que ella interpreta y transcribe a la computadora. Es gracias a eso que mi voz llega hasta su Blog, y por tanto hasta sus lectores. Y yo me contento cuando la veo reírse sólo de pensar en los comentarios que todo esto levantará, porque ya he comentado que nosotros los gatos nos vemos injustamente repudiados y perseguidos por fanáticos oscurantismos, que en el pasado nos llevaron hasta las llamas de las hogueras. Pero también me preocupo porque la gente la ataca e insiste en murmurar acerca de una pretendida senilidad que raya en locura gracias a la relación que mantiene con nosotros (Hana mi mamá, Clementina mi hermana y conmigo). Claro que ellas no gozan del privilegio mío de esta relación de tanta riqueza, pero ¿qué se puede esperar de las hembras, seres que tiene cerebro pequeño y son pobres en inquietudes que sobrepasen la mera subsistencia?. Me consideran machista por estas afirmaciones, ¡pero qué va! Lo que está a la vista ¡está a la vista!, ellas ni se acerca a la grabadora y menos al transcriptor, creyendo que son máquinas de tortura.

Pero volviendo a mi preocupación el otro día oí que una de sus hijas gritaba un tanto alterada:  – ¿¡Pero no se dan cuenta?! ¡está de manicomio!- Y yo presiento que la van a internar. La otra apuntó,-¡ si ya es septuagenaria¡ y la otra contestó, -pero hay muchos de setenta años que no hablan con gatos,¡te lo puedo asegurar!

Yo tengo que averiguar si en los manicomios aceptan pacientes con mascotas, porque si no ¡Qué será de mi vida! Aunque creo que Mamaminna bien podrá convencerlos de que yo soy un gato muy especial

JERÓNIMO

6 abril, 2011


JERONIMO  (1)




Y es así como esta tarde me encuentro aislado en una jaula, dentro de una sala muy grande bañada por una luz blanca que me permite divisar todo el entorno. Las cuatro paredes del recinto están desde el piso hasta el techo (no demasiado alto) llenas de jaulas ocupadas por distintos animales, entre ellos, yo. Todos tenemos una dolencia y nos han hospitalizados, dados nuestros malestares, y hemos sido entregados a los galenos especialistas en tratamientos para la fauna doméstica en la cual me incluyo como gato mestizo, mascota de una señora mayor que le dio a las alturas de su edad por buscar un guardián que la protegiera de los roedores que la tenían acosada. Tengo que confesar que no he cazado ni uno, pero ella dice que mi sola presencia los ahuyenta y ya no portan por los alrededores. Sin embargo, solicitado como cazador no podía defraudarla entonces me he dedicado a atrapar mariposas, tuqueques, pájaros, cucarachas, y cuanta alimaña encuentro en mi camino, luego reverencialmente le ofrendo a los pies de su cama o al lado del su mesa de trabajo, la presa obtenida. No obstante veo que no le agrada demasiado, más bien hace un esfuerzo para reconocer mi proeza, creo que influye el hecho de que debe rechazar un  acto de cacería contra animales que no significan peligro para la humanidad, noto en ella cierto escrúpulo, más bien asco y lástima frente a los cadáveres de las inocentes víctimas las cuales, no puedo yo decir para justificarme, que son mi fuente de alimentación

Esta jornada hospitalaria donde me aplican un suero intravenoso, me priva de libertad, estoy reducido a una superficie de 40 x 50 centímetros y ya me cansé de observar las caras tristes y dolientes de mis vecinos, de modo que sintiéndome mejor y teniendo tanto tiempo ocioso he caído en un trance con la memoria reviviendo lo que ha sido mi vida hasta ahora,

Nací en la calle donde mi mamá dio a luz y fuimos recogidos por unos niños que salían del colegio, nos metieron en bolsas y nos llevaron a sus casas de donde fuimos trasladados violentamente a un centro de adopción Fue allí donde Mamáminina llegó en busca del cazador, y de paso pidió que le incluyeran en el paquete a mi madre y a mi hermana, asunto que alarmó a las encargadas que no volvían de su asombro, porque ¡eso de cargar con tres mestizos callejeros¡ no les cuadraba. Pero Mamimina es así, completamente impredecible, aunque todo en ella, a pesar de su falta de sindéresis, obedece a una razón que sustenta sus actos. En este caso le interesaba un exterminador de plagas, pero ¿acaso podía separar a una familia?

Yo no había tenido trato con humanos, sólo al llegar a la casa de nuestra dueña comencé a conocer distintos ejemplares de esa especie y la primera conclusión que extraje fue que existen muchas diferencias de unos a otros, pero además me quedó claro que Mamáminina, no se parecía a ninguno, es un ejemplar completamente exótico, convicción que se vio reafirmada por la opinión que sobre ella tenían las personas de su propia familia.

Por ejemplo se dedicó a hablar con nosotros como lo hacía con los hijos y la servidumbre. Lo primero que nos dijo fue que teníamos que conocerla como Mamà-minina, aunque no se llamaba así, pero tratándose de que de ahora en adelante sería como nuestra madre su nuevo nombre así lo reflejaría: Mamà de mininos ,y listo, nos bautizó a cada uno con un apelativo prometiendo contarnos acerca de su origen para que no anduviéramos por la vida sin saber porque nos llamábamos de tal o cual manera.

Cuando me dieron de alta en la clínica veterinaria Mamá-minina apareció con la cara radiante, me arrebató de las manos del doctor y con efusividad me manifestó lo que me había echado de menos, “..mi mestizo feito, pero querido”. Confieso que esta afirmación me descontroló un tanto pues era la primera vez que me colocaba ese adjetivo tan poco prometedor, lo de mestizo lo sabía desde el principio pues en la casa de adopción así nos habían catalogado, pero ella con gran desparpajo siempre me había alabado frente a propios y extraños como “mi sol”, “mi príncipe”, “mi galán”, “mi precioso”,  palabras que me halagaban y envanecían, a pesar de intrigarme las risitas un tanto burlonas de las personas que presenciaban estas efusivas declaraciones de ella para conmigo. Está de más decir que cuando llegué a la casa me precipité hacia el “vestiere” donde mi ama tiene un espejo de cuerpo entero y entonces tengo que confesar que me llevé una gran desilusión. Después de haber conocido en la clínica a otros felinos de apariencia aristocrática ostentando unas pieles exuberantes, unos, y otros lisas, espesas, brillantes, el persa, el angora, el siamés, como los llamaba el personal, el espejo ahora me daba la repuesta de por qué yo era feíto: blanco y negro de manchas irregulares, pobre e hirsuto pelaje, una mancha negra debajo de la nariz que semejaba el bigote “hitleriano”, costillas prominentes en la espalda, una oreja más grande que la otra a raíz de una pelea callejera y una extremidades lastimosas, casi raquíticas gracias al morbo que me llevó a la hospitalización, por eso Mamáminina  me dijo cuando me recogió:¡Pero mi precioso has quedado en los huesos!

Al día siguiente salió para un mercado de santería y regresó con una imagen de San Jerónimo que colocó encima de mi cesta, para preservarme-dijo- de cualquier otro virus o enfermedad.

Mi Santo Patrono




 


CARTA A MI GATO JERONIMO

27 febrero, 2011


JERÓNIMO

Mi gato mestizo

Mi querido Jero:

Te escribo ya que me has estado evitando, reacio a cualquier intercambio, y resulta que necesito que escuches mi preocupación pues es justamente gracias a ti  que estoy inquieta. Te noto apocado y falta de apetito y esto ocurre a partir de la última cita con el veterinario. Escucha mi interpretación: el doctor te recibió con cariño y con un ¡hola campeón!, expresión que provocó de inmediato un histérico ataque de risa en la enfermera quien murmuró: -¡Dígame eso! ¡ese garabato y qué campeón!

Yo, disimulando mi indignación, te miré porque. no puedo negarte que me dolió pensando cómo reaccionarías tú, tan sensible, ante semejante atropello. Y no me equivoqué; tus bigotes cayeron flácidos y tus ojos se nublaron. Salvo ser más cariñosa, no te dije nada por si acaso eran aprensiones mías desde mi sobreprotección tan criticada. Pero ¡No! No he dejado de observarte y estás por el suelo. ¡Pues no mi príncipe! No te amilanes, hay que madurar y conocer paso a paso, y golpe a golpe, a la gente ¡la gente es mala! Sobre todo la acomplejada, ¿no te fijaste que esa mujer tenía una verruga en la nariz cual grano de caraota roja germinada, un pelo blanco hirsuto con el cual creo que debe pinchar a todo el que se le acerque  Entonces mi precioso, todos tenemos nuestra cojera, no somos perfectos ¿te has fijado en la mancha roja que le ha salido a tu mamá Hanna, cual mecha refulgente de meretriz barata de algún suburbio de Paris? ¿Y tu hermana Clementina? Tiene una calva en la frente, lo que pasa es que posa con coquetería su pata ahí, como en actitud reflexiva imitando al “pensador de Rodin”.

Bueno ¡sin ir más lejos! A mí, tu Minina Nonó, ¿no me has visto el gancho inoperable que tengo por nariz, y piernas cual pitillos? Y aquí estoy mi amor, bregando con la vida a los setenta, y dándomelas de bonita.

Tú tienes que embarnecer tu autoestima, no eres ni siamés, ni angora, ni persa y pare de contar,  ¡eres mestizo! Entonces estás conformado por una serie de rasgos trasmitidos por tus padres quienes a su vez eran el resultado de un millón de encuentros indiscriminados entre diferentes “etnias” felinas. Por supuesto cada espécimen es único, ¡ú-ni-co!

¿ Entiendes?Entonces ¿qué puede uno concluir? Esa señora verrugona seguramente tiene un ejemplar de “casta” y entonces al verte a ti ¡tan singular! El complejo y la envidia afloraron en su corazón mezquino para tildarte de ¡garabato!

Pero no, mi príncipe, si tu lo que eres, es un esbelto y elástico felino, gracias a esta constitución fruto de tantas mezclas, eres más ágil que un trapecista y vuelas de techo a techo, de rama a rama, y de liana a liana como Chita la mona de Tarzán.

Bueno mi precioso, cambia la cara y ¡arriba el corazón! Adelante día a día, que tienes mucho para ser feliz ¡mi campeón! Eres dueño y señor de esta manzana donde vivimos , por donde vuelas como ave, cabalgas saltando obstáculos como equino, y trasnochas hasta altas horas, deambulando en busca de “un no sabes qué” culpa de la operación, yo sé que es culpa mía, pero entiéndeme, no podía arriesgarme a mantener aquí un perenne cortejo de la abundante población de gatas vecinas compitiendo por seducirte, los períodos de celo de esas “garabatas” desvergonzadas y con tan poco pudor, ¡son insufribles! Para ellas y para nuestros oídos, entonces ¡mi príncipe!, perdóname, también tenía que evitar esa antihigiénica costumbre de los machos de estar marcando territorio, con la intervención quirúrgica todo ello se evitó, eres un gato célibe y pulcro. Entonces grácil galán, aprovecha tu soltería y disfruta de los consentimientos de las hembras de esta casa, tu madre Hanna y tu hermana Clementina, y tu dueña Minina Nonó, tan respetuosa de los “derechos felinos”.