MERCEDES

16 marzo, 2011


Mercedes se levanta siempre temprano aunque su trabajo no le exige madrugar, no obstante ella dedica un tiempo considerable a su arreglo personal y eso no se puede llevar a cabo con apuro. La escogencia del atuendo ha quedado lista desde la noche anterior, porque si no se desvelaría repasando mentalmente su percha y las posibles combinaciones, sí, es norma conseguir un equilibrio entre los diferente accesorios de la vestimenta, por eso y por otras cosas, algunos la llaman obsesiva.
• Mercedes tiene muy presente que es la secretaria del presidente de la empresa, cargo alcanzado sólo hace pocos meses cuando la ascendieron, y ella tiene la convicción de que además de su competencia laboral influyó mucho aquello de la “buena presencia” que en ella es mucho más, es “excelente presencia”.
• Y esto no es algo innato sino que ella se ha dedicado a la observación de los “tips” de las elegantes, por eso tiene años gastándose fortunas (en relación a su ingreso) en la adquisición de magazines importados sobre belleza y moda. Así mismo su maquillaje no es ordinario pintorreteo y el cuidado de su pelo y de su figura es sometido a manos expertas y reconocidas.
• Mercedes ha hecho uso siempre del transporte colectivo para su acceso a la empresa, pero una vez ascendida piensa seriamente en la compra de un vehículo, algo que le daría mayor prestigio y por supuesto ayudará al complemento de su imagen, porque no es lo mismo que me baje del autobús, la camionetica, o salga por la boca del metro, a que llegue al estacionamiento del edifico en mi propio carro, y eso sí, exigiendo que me lo estacionen.
• Mercedes es una mujer clara en sus metas y definida en los medios para alcanzarlas: esmerada preparación para el desempeño de su trabajo, distinción en su presencia y trato personal, y eso sí ¡nunca operación colchón! Se le critica no obstante el ser un tanto discriminadora con el resto del personal femenino, y en el cotorreo de los zamuros que merodean, se dice que es más dura que un sancocho de piedra.

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PERSONAJE 6

29 septiembre, 2010


 

 

PERSONAJE 3

29 agosto, 2010


Bartola: la quiero “dotora”


Bartola llega como todos los lunes a la quinta de los Morón. Viene de su fin de semana libre arrastrando con cansancio su cuerpo grande, negro y de piel lustrosa, prensada sobre unas carnes opulentas y musculosas. Sus caderas prominentes oscilan  al compás de cada paso. Aprovecha su asueto para ocuparse de su hija de ocho años que le cuida una comadre y que es su desvelo permanente, pa sacala adelante, porque no la quiero sirvienta, la quiero ¡dotora!

Se enfunda en su uniforme talla 24, se pone el delantal y comienza la faena. Los patrones no volverán de sus respectivos trabajos antes de las siete, los niños del colegio al mediodía pa su baño y su comida. Entonces la casa es de ella y la obligación de limpiarla y ordenarla también. Antes de barrer la acera llena de polvo, hojas y bejucos, retoca con rubor sus mejillas y su boca de labios prominentes, con labial, va a compartir con los pasajeros de la calle, barrendero, jardinero, el chofer del camión del agua, el marchante de los queso y la fruta.

Bartola con sus apenas treinta ya no tiene sueños amorosos, la estrenaron y la dejaron con una barriga y curada de ilusiones. Se sienta en el murito de la entrada, se quita las “cholas” en ademán de reposo, y sube el volumen del radio de pilas que la acompaña a todas partes. ¿Está contenta con esta familia? Bueno, sí, pero ¿cuándo será el día que podré tener mi rancho y ser su ama de casa? ¡Y tener a Sonia conmigo pa cuidala, pa difrutala? ¡Yo siempre cuidando a los ajenos!

Le duelen las piernas,¡ este peso a cualquiera maltrata! El dotor me dijo que era “la tiroide”, la dieta no basta, tienes que tomar medicamentos.- Y ella se mira en el espejo y queda desconsolada, su cara le gusta, ¡Si! ¡En Guiria me decían que yo era bonita! pero…¡ese cuerpo! Piensa, si le resta un poco a la comadre, le quedará pa pagase ese tratamento, pero ¿y Sonia? ¿Le va quitá la ayuda?  ¡¿y mi dotora?! Bartola renuncia al“tratamento” y procura no mirarse en el espejo.

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MERCEDES

21 agosto, 2010


16 agosto, 2010



PERSONAJE 2

4 agosto, 2010


TAREA (PERSONAJE 2)

Teófilo Hernández al fin ha logrado su inserción en un bufete de prestigio, diez años de graduado y matando tigritos a través de trabajos menores, ésos son los que llega al humilde escritorio jurídico donde trabaja desde que terminó la carrera junto a dos socios sin ambición y bastante desordenados. Ha estado cómodo, pero sabe a conciencia que los retos que ahí se presentan no le permiten crecimiento profesional, mucho menos económico, la familia le echa unas ayuditas encargándole algún remate de una pequeñas hipoteca y el desalojo de inmuebles marginales.

El primer día se cuida de no ir en su carro, mejor un taxi, así no ven la cacharra, le ha aconsejado su esposa frente a quien habitualmente es dócil. Su arreglo personal, siempre esmerado, hoy añade detalles en el atuendo, en el peinado (siempre engominado, hoy estrena un corte más moderno); el reloj que heredó de su abuelo Eustoquio, un Omega de 1940 (lo antiguo siempre tiene su cachet), pantalón gris y un blazer Pierre Cardin, “chiva” de su hermano Gabriel.

Arriba al lujoso edificio abordando de inmediato el ascensor, no sin antes ceder el paso a las damas que se precipitan para tomarlo. Se siente nervioso, le sudan las manos, siempre en situaciones de ansiedad le ocurre esto, entonces toma un pañuelo de su bolsillo para secarlas, se prepara pues para el momento de los obligados saludos.

El Jefe del bufete no ha llegado y su secretaria le pregunta el motivo de su visita: para habla sobre el cargo de abogado vacante, lo invita a sentarse en el hall, ahí puede entretenerse con revistas sobre temas jurídicos extranjeros y unos folletos finamente encuadernados donde se presentan los últimos casos donde la firma ha conseguido altos méritos en diferentes áreas y a nivel nacional e internacional, Teófilo comienza a inquietarse, no es tan corto como para no captar que su desempeño no le da por los talones a toda esta documentación que está revisando.

Mientras trata de tranquilizarse, la secretaria llega con una hojas – Esto es mera formalidad, no es un curriculum, -sírvase llenarlo- Teóflo tiembla, tiene que sacar el pañuelo pues las manos se le inundan, mojará lo papeles: Lee, datos formales, estudios superiores, postgrados en el extranjero, idiomas, especialidades, docencia, conferencias y seminarios dictados (en el país, afuera, universidades, institutos de jurisprudencia…..)

Teófilo no puede más, empieza a dar vueltas por la sala de espera. De pronto se abre la puerta y llega Ricardo Martínez, ¡mi recomendante! -Caramba, ¿ya te enseñaron la oficina de archivos?,-Teófilo vacilante atina a musitar.  -¿A? No, estoy esperando para la entrevista, el Doctor Manrique no ha llegado-

-¡No chico! ¿qué entrevista? Tú estás sobrado para ordenar el archivo, sencillo, por orden alfabético y materia, un paseo vale. Antes lo hacía una muchachita entrenada por Mirla la asistente.

Teófilo recuerda el ofrecimiento de su amigo días atrás: -¿Qué estás a punto de comerte un cable? No vale yo te consigo algo, ¡Justamente! En el escritorio Manrique y Asociados hay algo para ti, te aviso.

Entonces Teófilo se da cuenta que nunca le dijeron de qué se trataba.

Tareas.

29 julio, 2010



RAMON J. VELASQUEZ

12 julio, 2010


Conocer la Historia para Construir un País

Por Eleonora Gabaldón

SUMARIO: Ramón J. Velásquez (Táchira, 1916) es una institución para la Historiografía y el Ensayo en Venezuela. Su obra, reconocida con los más importantes premios nacionales, lo hace redactor y protagonista de la propia historia del país.

Conocí al Doctor Velásquez en 1980 en la búsqueda de documentos que no había podido encontrar. En la Dirección de El Nacional y durante una cálida acogida vivimos momentos singulares que nos empapaban de los hechos ocultos que la historia formal había borrado hasta de los programas de educación, y .a través de la palabra de un historiador erudito cuya verbo encendido de pasión por los descubrimientos y el rescate de nuestra memoria, convertía aquella  consulta en una “cátedra” de alto nivel. Puedo afirmar que fue esa luminosa circunstancia momento a partir del cual pude encauzar inquietudes que no habían encontrado la ruta para su desarrollo. Y esta virtud animadora de Velásquez ha contribuido contribuye sólidamente al éxito de muchos espíritus motivados, él como director de múltiples publicaciones y desde el plano personal, ha apoyado tanto al rescate de los documentos extraviados como al trabajo de historiadores debutantes cuyos méritos han crecido en interesantes obras ampliamente difundidas

Leer y escuchar su discurso es asistir a la exposición de los pronósticos ciertos del estudioso quien en instantes se transforma en “profeta” gracias a los fundamentos de un saber profundo que enlaza las hebras de los siglos con puntadas que cosen los acontecimientos aparentemente aislados para dotarlos del hilo conductor de la historia, para desentrañar de ella los hechos y los augurios sobre el presente y el futuro. Y de su análisis podemos deducir cómo la cultura ancestral permea por los resquicios, los errores de los conductores del poder se repiten y ello nos empujará hasta el despeñadero. En la década de los 70 formula una penetrante reflexión sobre los peligros de los regímenes viciados por la partidocracia y la corrupción, y en 1974, Senador y Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, destaca lo superficial y vacuo de un discurso político que no logra crear criterio cabal sobre la realidad del país, ni sobre las acciones urgentes para salvarlo.

La voz del humanista en su obra resuena desde la conciencia, porque es el historiador, el político, el escritor, el periodista, consustanciado y palpitante con las glorias y heridas de su país, y sólo así puede incorporarnos a un pasado cuyo conocimiento es camino para hallar nuestra propia identidad de pueblo que arrastra décadas cargadas de enigmas, para sembrarnos la responsabilidad de seres hacedores de la historia como compromiso vital, coherente con la creación de una inquietud solidaria que nos permita culminar con un proyecto justo de país. Igualmente sus cátedras, conferencias y conversaciones son ocasión de acercarnos al descubrimiento de oscuros arcanos y con ello Velásquez despierta no sólo curiosidad por nuestra pasado sino que siembra la necesidad por conocerlo, de adentrarnos en él para comprender al país y profundizar en el conocimiento de nosotros mismos, de nuestras herencias y determinaciones como integrantes de una sociedad que acarrea un tiempo empatado con nudos y enredos dignos de desbaratar para sacar a flote conexiones e incongruencias, propósitos y desatinos, las grandezas y las miserias de un pueblo que aun se debate por encontrar su identidad.

Sólo quien ha profundizado los hechos y la personalidad de los actores puede nutrir su talento para llegar a través de una brillante narrativa a reproducir épocas y personajes, escenarios y protagonistas que el autor va dibujando con la convicción y la perspicacia del estudioso que traslada a la literatura los rasgos de un período y los caracteres y emociones que mueven a la historia. Y es el penetrante análisis unido a la palabra amena quienes hacen la lectura apasionante y enriquecedora, y el disfrute de un texto que atrapa y permite aprehender una historia que encierra secretos y sorpresas mientras devela nuestra naturaleza social cuyos rasgos identificamos hasta hoy: La Caída del Liberalismo Amarillo y Confidencias Imaginarias con Juan Vicente Gómez son testimonio del dominio del escritor que revive en magnífica prosa un pasado apenas conocido. Y el narrador va más allá de la recuperación de los eventos épicos y de sus héroes, para sacar a la luz personajes ignorados quienes desde su destino de “perdedores” (muertos en la contienda, execrados de la política, desterrados a sórdidos presidios, ejecutados en ignominiosos cadalsos), serán exaltados basándose en sus vidas dignas y en las huellas gloriosas que la infamia borró, enfrentándolos entonces al pillaje de los triunfadores enaltecidos en las cumbres del poder. Tiempo y  Drama de Antonio Paredes reproduce época y personajes con la pluma de escritor y ensayista. Pero también es el rescate de una dimensión moral, es el clamor por volver a los ideales y a los principios fundadores de una nación con un proyecto de patria cimentada en la libertad del hombre y la justicia social.

Su tarea divulgadora lo lleva a fundar importantes colecciones (Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, Pensamiento Político Venezolano del siglo XIX, y del Siglo XX, Biblioteca de temas y Autores Tachirenses, entre otras), tesoros para la investigación que ponen a la mano documentos de difícil alcance

Su oposición política en contra de la dictadura de Pérez Jiménez le acarrea la prisión. Luego realizará una destacada misión desde de la Secretaría del Gobierno electo en 1959, donde le toca el delicadísimo cargo en apoyo y garantía de la naciente democracia bombardeada duramente por las intentonas militares y las “revueltas de la izquierda” que culminan en guerrillas. Sus intervenciones como Senador y como Presidente de la COPRE (Comisión Para la Reforma del Estado), dejan testimonio de su competencia y visión de los asuntos del estado y su apertura hacia el cambio y el progreso para el logro de la modernización del país y la sustentabilidad del sistema democrático. En 1993 en momentos de aguda crisis tras un golpe de Estado y la destitución de Carlos Andrés Pérez, es elegido por el Congreso Presidente Provisional de la República casi con el pleno consenso, “mandato” que en momentos críticos, lleva a cabo resguardando una estabilidad indispensable y medidas que abrían al país hacia la descentralización necesaria para afianzar la verdadera democracia.

El Nacional, 2009.