CEMENTERIO DE MUÑECAS

2 julio, 2012



Hablar de niñas y  pensar en“muñecas” creo que es un hecho coherente

_¿Todavía?

_ No lo sé, lo era en mi época, años 40 y 50, lo era durante la infancia de mis hijas, 1960, 1980.

Tuve mala suerte con mis muñecos preferidos, terminaron  precozmente lisiados sin remedio. Se trataba de una muñeca vestida de campesina italiana que me trajo el Niño Jesús; trajeada con falda de tafetán a  rayas , delantal  de algodón blanco con graciosos bordados, blusa de  organdí con manguitas bombachas rematadas en encaje; zapatos y medias, y ropa interior. En uno de mis intentos por ponerle las bragas luego de su rutina en la vasinilla, una de sus piernas quedó en mis manos. Y el bebé de celuloide, René, comprado en Paris en nuestro viaje de 1949, ataviado con braguita de seda azul arruchada en nido de abeja, perdió sus brazos al recibir un estrechón de una vecinita que venía a jugar conmigo.

Los dos cargaron sus miembros con pegostes de adhesivo que yo como improvisada cirujana les colocaba una y otra vez, la pierna en el fémur, los brazos en los hombros. Las operaciones no duraban ni una sesión de juego, después de cargarlos, meterlos en el coche, sentarlos en su mecedora, o  en su sillita de comer, las extremidades se aflojaban y terminaban colgando. Yo no me conformaba con sus impedimentos, pero mamá lírica y consoladora, siempre me esperanzaba con que ya aparecería una clínica para muñecas. S i ésta llegó a existir, nunca lo supe, el hecho fue que mis muñecos continuaron mutilados de por vida y nuestros juegos e historias cambiaron dado los desgraciados accidentes.

Hace unos días me sorprendió en una calle solitaria de la urbanización Chuao, un viejo camión  con barandas

 de madera estacionado, portador del más extraño cargamento: multitud de viejas muñecas sucias y rotas, amonto

nadas o colgando de las barandas. El aspecto era deprimente: el deterioro y la suciedad de las infelices provocaba una extraña sensación, porque además no parecían arrojadas sin objeto, sino al parecer, conformando una especie desordenada de exhibición.

Mi curiosidad superó la discreción y la cautela; me detuve y desparpajadamente interrogue al viejo y sucio conductor que había descendido del vehículo.

_¿Y esto qué es? ¿Una clínica de muñecas?_ mi angustia infantil insatisfecha continuaba ahí.

-No mi Doña¡¡¡¡¡ _respondió festivo.-Esas son las que me acompañan, a mi no me pasa nada malo, no me para un fiscal, ni existe alcabala que se meta conmigo.

Y seguidamente comenzó a mostrarme sus ejemplares predilectos, desnudos,  algunos  con las extremidades incompletas , y de todos los tamaños.

-Mi Doña ¿usted conoce al · “feto”?  –y de inmedaito extrajo del  montón un bebé  de goma inmundo.-Mírelo, mírele

 las arrugas- y lo volteaba para enseñarme la espalda del muñeco – un feto, es  un feto.

Yo reconocí en aquel cuerpecito de goma arrugada al bebé que  nunca me compraron a  pesar de mis ruegos,  se llamaba “el bebé carnita” y se le publicitaba como un recién nacido auténtico.

Me despedí y me monté en mi carro, una sensación de repugnancia me invadía y la sentí durante el resto del día.

Hoy, indagando en internet en busca de imágenes de muñecas, me he topado con una inesperada revelación: La isla de las muñecas, en Xochimilco, México, es una exhibición enorme de muñecas en todos sus estadios de vida y condiciones físicas, colocadas en ranchos, árboles, techos de viviendas precarias, colgando por doquier. La historia sobre la atípica colección se refiere a uno de los habitantes de la isla que se dedicó a recolectar todas las muñecas desechadas de los pueblos vecinos, para protegerse de fantasmas y espantos que solían rondar y atacar por la isla.  Entonces recuerdo las palabras del viejo del camión, y me pregunto: acaso  ¿las muñecas “muertas”, son hadas defensoras contra el peligro y el acoso de espíritus perversos? ¿Era esa la función que cumplían durante los  viajes del anciano? Sin duda protección contra fiscales y alcabalas, y…no sabemos frente a quienes más.

 No lo hubiera imaginado pero las fotos de la isla que impresionan por parecer un cementerio o un lugar de sacrificio, hablan de un culto muy fuerte que de hecho se cumple y cuenta con devotos visitantes, pero al mismo tiempo la isla es percibida como un espacio siniestro que causa terror a muchos.

Muñecas Tristes 

platinada colgando

fingiendo una sonrisa 

lágrimas sucias

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NUNU,

23 noviembre, 2011


Y Nunú no volvió a salir de su habitación, hasta las comidas se las hacía llevar al cuarto. Improvisó una mesa auxiliar y la colocó frente al aparato de la  televisión; igual una caminadora que usaba para mantenerse en forma, pasó a ocupar lugar entre los muebles del dormitorio que ahora fue la sede de su quehacer durante la mayor parte del día.

La televisión por cable se convirtió en su compañera inseparable y generosa através de aquellas estaciones que le proporcionaban todas las historias insólitas, donde el amor, el despecho, la envidia, los celos, la maldad, la codicia, la mentira, la traición, la calumnia, corrían a granel a través de unas imágenes que la capturaban mientras rotaba de la poltrona a la banqueta y de la banqueta a la cama, y abría y cerraba la neverita empotrada de donde iba extrayendo compulsivamente trozos de gruyere, chocolates rellenos de licor, crema y frutas secas; uvas rojas , aceitunas con castañas y anchoas, y cualquier otra delicatess recién descubierta.

No resistía, en sus apurados traslados, de mirarse en la luna de la puerta del escaparate que le devolvía su imagen creciente  cada día más irreconocible, por lo que dudaba acerca del espacio donde se hallaba, pensando entonces que paseaba por la galería de los espejos de algún circo que la deformaba arbitrariamente.

En sus escapes, extendió su vida hacia estas historias, integrándolas a su realidad, de manera que hablaba de los hechos que allí se sucedían y de los personajes que los protagonizaban como de acontecimientos de la vida diaria,  pertenecientes a conocidos, vecinos, parientes, amigos, y a las noticias de la prensa. Era por eso que su conversación repleta de dramáticas anécdotas, causaba paradójicas reacciones: o cautivaba a sus escuchas, o por el contrario levantaba las críticas más agrias.

Su hija Maruja propuso una consulta al psiquiatra suponiendo que era éste un nuevo síntoma de los cuadros excéntricos de su mamá, dentro de esas etapas donde se le fugaba la razón.

.

De la consulta al galeno se decidió internarla en un Institución especializada a fin de someterla a observación; allí contaba con habitación, baño privado y derecho a un acompañante, enfermera o familiar. Berenice, la señora de servicio que trabajaba con la familia desde hacía muchos años, fue la elegida ya que de esta manera se amainaría el desconcierto de Nunú frente a la inesperada mudanza.

Asombrado quedo el médico con la riqueza del mundo de la paciente que no era otra sino el fruto del seguimiento de una colección de catorce telenovelas al día, integrada por producciones colombianas, chilenas, peruanas, venezolanas, argentinas y brasileñas, y las cuales llevaban adelante no sólo un argumento central (el de los protagonistas principales) sino también todos los enredos de los personajes secundarios en relación o no, con las peripecias de las primeras estrellas.

Además, Nunú, muy dada a los análisis de todo lo que veía u oía, tomaba la novelística de Balzac para interpretar el caos humano que acontecía en los dramas televisivos. Con los patrones de análisis donde, la naturaleza del hombre, tan vulnerable y egoísta; más la explosión de los siete pecados capitales a través del desbordamiento de las pasiones en seres moralmente tan frágiles, configuraba un cuadro digno de los mayores castigos.

Y si alguien tenía vocación de juez, era ella, entonces las historias terminaban en tribunales con la presencia de acusados, testigos y finalmente condenados, porque ella, eso sí, administraba justicia.

Fue sorpresa  para  la familia el día de  la visita pues los recibió en la habitación, y la rutina semanal se efectuaba en el corredor y en el jardín de la clínica,y se encontraron con una moderna televisión frente a la cama y el sofá, y las instalaciones propias del cable, luego era obvio que la nutrición dramática de Nunú seguía en alza.

Ante las preguntas formuladas por los perplejos visitantes, el psiquiatra respondió con una amplia sonrisa:

_Bueno, ¿y ustedes piensan que yo voy a perderme una sesión tan extraordinaria? Pero claro, ella tiene que continuar alimentando su espíritu con esas emociones, porque además, si no, me quedo yo en la luna, sin saber la mitad de las historias que empezó a relatarme, ¡¿cómo privarme de esos tesoros?¡

MAMI

21 noviembre, 2011


MAMI

Después de leer el artículo sobre la enfermedad de Alzheimer (publicado el 21 de noviembre en la Categoría Salud) he recordado la experiencia vivida por los Martínez.  Sarita mi amiga me contó:

-Mami era juguetona, sí, nadie podía negarlo, se esmeraba en sorprendernos con las respuestas  o las historias más extrañas, y así de niños, nos la pasábamos atónitos o riéndonos con sus extravagancias.

Y el paso de los años no impidió que continuara en su mundo singular, a veces nos invitaba a merendar en su casa, y quien nos abría la puerta era una pordiosera lastimosa, o una estrafalaria y ridícula mujer vestida con una túnica de terciopelo barato (la cortina de nuestro teatrico de títeres terciada como pareo), enjoyada con baratijas de mercado y coronada por un cintillo de flores, modelo ninfa griega. Pero nunca nos reímos tanto como el día que a pesar de sus sesenta y tantísimos años, su piel ajada, y una incipiente calva, nos recibió tendida en una chaise longe imperial (herencia de una madrina de voluntad quien fingía poseer piezas authentiques de la realeza colonizadora de Mexico), sosteniendo una boquilla dorada entre sus labios (a lo Sarita Montiel) mientras con languidez jugaba con el humo azul de un cigarrillo adquirido en una tienda para magos.

A las excentricidades se sumaron sus lagunas mentales y para ocultarlas recurría a inventar cuentos increíbles, pero que no dejaban de preocupar a la familia, porque ¿y si es verdad? Todo explotó una noche en que no regresó de sus visitas periódicas a la Casa Cuna que protegía, y el chofer aseguraba que se había perdido dentro del hogar infantil pues él había tenido especial cuidado en no perder de vista la puerta del establecimiento. Las monjas declararon que allí no había llegado en ningún momento, nadie la había visto. Mami, impávida, apareció al día siguiente acompañada de Cristóbal, el jardinero de la cuadra, quien dijo haberla encontrado en un sueño profundo bajo la mata de mamón de la placita de la esquina. Ella ni asintió ni negó, una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro y lo único que atinó a decir fue:

-Dormí divino y me invitaron para otra noche.

Esto fue suficiente, el concejo de familia tomó cartas en el asunto para llegar a una decisión, Mami era incontrolable, había que ponerla bajo la protección de alguna institución. Después de los arreglos de ley, sin muchas explicaciones la llevamos a su nuevo hogar a donde entró con cierto desconcertante alborozo:

-¡Esto de viajar!¡Me encanta! No hay nada como conocer nuevos lugares y tratar con gente diferente, eso sí, espero que me hayan metido en el equipaje todas mis preferencias. Mi boquilla dorada, mis cigarrillos, las plumas de Marabú, y los trajes de noche para salir a comer. No se olviden de las muñecas y los peluches, los dejé sobre mi cama, me los traen pasado mañana cuando vengan a despedirme. Los cintillos, ésos me los confecciono yo según la ocasión, con las flores del día. Cuídenme bien el récamier que ya no concibo la siesta sin él, Dios me los bendiga y pórtense bien, no les aseguro que escriba porque se me pone que este tour va a ser muy comprometido.

Nadie le había hablado de viaje, sólo de una temporada en la montaña, (El Junquito) para que disfrutara de otros aires.

Sin embargo Mami nos escribió: Queridos, el tour, retrasado, todos los días por un motivo distinto no arrancamos. Aquí no han sido muy específicos, simplemente dicen que hay inconvenientes, pero no sé de qué se trata. Mis compañeros muy apáticos, ni preguntan ni se quejan de nada, creo que les da los mismo viajar que quedarse. Pero yo sí, no pasa un día que no increpe a la que hace de directora aquí, y quien creo que tiene problemas mentales, pues la cara de sorpresa que pone cada vez que ler eclamo, dado que ya los eventos que incluía el tour deben estar aconteciendo, me lo da a entender; porque sí, creo que las zarzuelas en Madrid, la opera en New York, y el ballet en Paris, deben haber concluido sus temporadas, yo veo el almanaque y como pasan los días .Se los digo porque no sé cuanto pagaron por esto, y esta gente no cumple, a todas luces ¡una estafa¡ Cuando vengan por aquí tráiganme más ropa de salir, porque ¿qué sabe uno?, en cualquier momento se dispara el tour y ya me he puesto toda la ropa de noche y aquí ésa no la lavan, porque y que es de lavandería. El otro día me reprendieron porque ¿para dónde iba yo con esas plumas?. ¡Pero qué atrevidas! Yo me vestí porque creía que a lo mejor ustedes ya sabían que seguíamos aquí y me venían a visitar, ¡pues me confiscaron la estola de marabú¡

Por cierto ¿Quién les recomendó a ustedes a esta gente? Me parece que no tienen idea de lo que significa llevar a cabo un tour, menos, de la tercera edad, porque ¡ignorantes como ellos solos! Bueno de tercera edad saben algo, aunque me parecen un poco obsesivos, todo el tiempo metiéndole pastillas a uno, y que ¡para que te pongas linda mamita! me dice una de cofia y atuendo blanco, arropándonos de noche como si uno fuera un bebé, y no les cuento más porque no terminaría……Ah¡¡¡¡¡¡¡ se me olvidaba¡¡¡¡¡aquí van a poner bailoterapia pero yo preferiría el ballet, pero no creo que haya candidatos ¡cómo se hace!

Bueno, creo que deben averiguar sobre esta organización, creo que carecen de competencia. Vengan pronto por aquí, no vaya a ser que cuando vengan ya nos hayamos ido.

Besos y bendiciones,

Mami.

¡Qué mortificación! Mami creyó que se iba de viaje, ¿y ahora? ¿cómo le decimos? O sea ¿Qué se le dice? ¿Será que nos precipitamos?

Pero no, por el informe que nos dieron Mami había traspasado los límites de la fabulación senil, y caía en cuadros que hacían pensar al “galeno especialista” en  “brotes psicóticos”. Inútil fue que le contáramos de sus fantasías desde siempre, no nos creyeron y sugirieron a un psiquiatra y a un centro de dolencias más graves.

Después nos explicaron mejor. El traslado a El Junquito la había trastornado a tal punto que confundía las montañas que rodeaban la casa con Los Pirineos, (lugar donde había vacacionado de adolescente), e identificaba un bosque cercano, como el de Caperucita y el Lobo, insistiendo que el perro pastor alemán (un ejemplar muy robusto), tenía a “la abuelita” en la barriga, y había que proceder con urgencia a la extracción de la pobre anciana. Esa noche la doparon pues no lograba dormir ni dejar dormir.

Maríta mi hermana le preguntó al médico con absoluta ligereza: -Pero bueno ¿y ella ¡no sufre de Alzheimer?

-¡Justamente!  Aquí no atendemos esos casos, nuestra “población”, de 3ª. Edad, por supuesto que está deteriorada, pero mantienen el “juicio de realidad”, pero su mamá es un caso especial, con decirle que nos tiene a todos confundidos.

-¡¿El juicio de qué?!! –pregunto mi hermana muy alarmada- ¡!!qué raro¡¡ nos escribe unas cartas con mucha coherencia, lo que denota que está lúcida, fíjese que ha captado que ésta no es una agencia de viajes, y que el tour con el que soñaba no se ha efectuado.

El Doctor Bonilla, con visible asombro se dirigió a mí en voz baja:

-¿Usted sabe que el mal es hereditario?

Asentí con visible seguridad.

-Bueno, entonces aparten dos cupos de una vez en el Instituto donde las vayan a internar.

SOR MARIA DE LOS ANGELES

1 octubre, 2011



 

Está de rodillas en el reclinatorio frente al altar, la cabeza inclinada, la frente entre sus manos. Con murmullo tembloroso se atreve a suplicar:

-_¡Señor! Una vez más ¡perdóname! He vuelto a recaer, la vanidad me acosa, el deleite por sentirme bella se apodera de mí, y entonces, no puedo resistir el mirar mi tenue reflejo en el vidrio de la ventana del pasillo. Acudo a mi renuncia el día de la consagración de los votos, pero no es suficiente a pesar de la sinceridad de mi entrega, hoy flaqueo una vez más y me siento una infiel arrastrada por los deseos mundanos y en brazos de la frivolidad.

Y entonces revive la tarde de su juramento, la poda de su cabellera bajo el filo de la tijera, la mutilación del símbolo de su feminidad.

Y siente náuseas, una rabia secreta que puja por salir y que permanece aplastada por las ansias fervientes de cumplir sus promesas.  Hoy algo ha cambiado, ella presiente una fragilidad nueva que la hace vulnerable a deseos prohibidos. Esta tarde se tropezó con el papá de Pepita, infante de preescolar, y no pudo evitar el estremecimiento que los ojos atrevidos del varón levantaron en su cuerpo, y entonces presurosa, se acercó al pasillo sólo para contemplarse en la ventana, para asegurarse de que su belleza era la culpable de la insolente mirada. Y se sintió ardorosa y feliz de que el reflejo le diera la razón.

Y la suplicante plegaria de culpa y arrepentimiento no le dará la fuerza para resistir la tentación. Al día siguiente ella pide especialmente el turno para atender a los padres a la hora de la salida, y entonces vivirá una vez más, la certeza de sentirse deseada. Y ya no renuncia a recibir la admiración del hombre, a pesar de la austera toca y el hábito franciscano, y aunque ello la lleve continuamente hasta el confesionario a volcar su impenitente conducta.


En busca del amor

17 julio, 2011


Canto bello y  Divino Pan

Abril, 1955

Y mi prima Solita miró con vergüenza ajena lo que catalogó como mi cursilería y poca dignidad: nada menos que haber tenido la osadía de publicar en “Scarlet”, “consultora del corazón” (Elite, revista semanal,1954) una almibarada llamada a galán, príncipe azulísimo, posible lector, más bien consultor del correo del amor, donde me identifiqué como jovencita de 23 abriles, de temperamento sensible y sincero quien sueña con caballero de alma refinada y buenos sentimientos, aficionado a la música y al arte en general, de buena familia y cuidada presencia, responsable y amante del hogar. Y resulta que no hubo demora en la respuesta, Scarlet publicó dos semanas después un mensaje urgente a “Primavera”, seudónimo con el que me bauticé en la misiva, en vista justamente de la relación de mi nombre con la florida estación en los países que cumplen con esas temporadas climáticas. Y entonces la consejera del corazón transcribió para mí el prometedor recado:

“¡Atención Primavera! tienes contestación: Caballero de buenos sentimientos, buena presencia, responsable, de hogar y amante de la música, quiere conocer a señorita de 23 abriles, Primavera. Por favor Scarlet, ponerme en comunicación con dicha señorita. Te lo agradeceré sinceramente. Vichenzo Harino”.

Y todo se organizó como debe ser porque yo no podía presentarme al encuentro así, de cualquier manera, sola o mal acompañada, porque si el caso era que estaba frente a serio pretendiente no debía exponerme a ofrecer una dudosa impresión con respecto a mis costumbres y modos, los cuales debían traducir, como debe ser, mi recato, por eso invité a mi madrina Prudencia, explicándole de antemano lo delicada de la situación y lo necesaria de su compañía. No olvidemos que estamos en un país provinciano, (nada de esas citas de los gringos) luego había que actuar con mucha compostura esquivando situaciones equívocas, que en este preciso caso pudieran dar motivo a malas interpretaciones sobre conducta y reputación de la dama en cuestión. Por eso la chaperona se imponía.

Y Vichenzo Harino no mentía ¿Acaso no era él hombre responsable como era mi petición?: pues sí, su cargo como primer panadero de afamado local en la cuadra de Traposos a Colón, así lo avalaba. ¿Buena familia? qué más decir, inmigrantes italianos sin ninguna relación con la mafia (nada que ver con Sicilia, ningún nexo); oriundo de Firenze (ciudad cultísima, nada que ver con el Sur, nada de meridional); familia extensa (nada de nuclear) y solidaria, con Nona y todo, matrona especialista en el pasticho con berenjena o sin ella; y además, ¿amante de la música como yo deseaba? ni que decirlo, comprobable con sólo acercarse en el momento indicado, es decir a la hora en que el pan estaba listo, y era que no salía ni un bollo de aquel horno que no escuchara La Donna e Mobile o Torna a Sorrento, cuyas notas el joven entonaba a viva voz mientras amasaba las canillas, ¿y no era acaso arte ése del canto bello? Luego Vichenzo no había mentido, y en cuanto a la buena presencia (también deseo mío), si no tomábamos en cuenta su atuendo laboral y la cobertura de harina (claro durante la faena cuando lucía cual fornido mancebo blanquísimo, níveo de harina ) y si  nos fijábamos más bien en el porte del mozo, pues ni qué dudarlo: buena estatura (hubiera dicho mi abuela) como 1.80, buen desarrollo muscular exhibido a todo dar por el escote de la almilla sin mangas por cuyos agujeros rebosaban sus musculosos brazos durante su jornada de trabajo y los cuales no dejaba de mostrar generosamente a la clientela cuando por cualquier motivo hacía su aparición en el mostrador de la panadería. Para ser sincera a mí se me movió todito cuando lo vi, y me acordé de “La Fuente del Deseo” de la MGM, película que me sacó lágrimas y gozos con los amores de la gringa y el italiano hijo de campesinos. Claro que críticas hubo, de esas malintencionadas de la familia, cosa que ocurre en toditas, y se pusieron a sacar unos antepasados de oficios nobles y que sé yo, pero de que el italiano me postró, me postró.

Relatora

Discretis, como le decían burlonamente a la tía de Abril, con mucha convicción insistía en el análisis de los hechos: Primero, no había que hacer comparaciones , para ella el hecho de que Vichenzo no era realmente el mozo que la muchacha soñaba cuando redactó su esperanzado mensaje, ésa era la pura verdad, pero, afirmaba con mucha contundencia: – Es una verdad también que en ciertas oportunidades hay que conceder, en este caso si quieres casarte pues hay que ceder, relegar los sueños y las fantasías. Hay que convencerse de que quien quiere matrimonio, lo consigue, le basta con hacer la diligencia y bajar el nivel de las aspiraciones, comprimir los anhelos. Las que se quedan para vestir santos no ponen suficiente de su parte, se quedan esperando milagros, claro –decía- que estoy hablando de mujeres normales, aunque no sean unas beldades, pero bueno, aceptables.

Otra cosa, en este caso, tratándose de Abril, damisela pobre en redondeces ¡qué problema! justamente en momentos en que Marilyn, Sofía Y Gina (las exuberantes de la pantalla) se desbordaban cual vacas holandesas generosamente entre el celuloide, y sugestivamente hacia el público,¡tú me dirás ¡y además si sumamos a ello, los 23 abriles que a lo mejor eran hasta 25, pues dime tú, para los años 50 casi 60, la joven de esta edad que no contara con novio y compromiso pues suscitaba sospechas; o si en su historia no aparecían por lo menos un par de pretendientes decididos y de cierto realce, pues el prestigio conquistador era pobre, un escuálido currículum en la carrera amorosa, entonces era de suponer que Abril padecía de grave “handicap” a favor de la soltería, porque algo, indudablemente, estaba pasando; así pues, la muchacha se encontraba en aprietos. Y bueno, no había que darle muchas vueltas al asunto, por algo la joven recurría a un correo del corazón, medida secreta y sólo provocada por un caso extremo. Entonces la respuesta debía ser analizada con mesura y cuidado sin precipitaciones y eso sí con mucha sinceridad. ¿Quieres matrimonio? Bueno ¿entonces? Te toca ser flexible

Así Discretis razonaba con su prima Pipina Galindo, entre otras cosas con el objeto de que ésta dejara esa criticadera donde enfatizaba sobre el desbocamiento de la niña, cuya elección había colocado una nota disonante en la familia.

-Fíjate lo que te digo con respecto a la soltería, -apuntaba Discretis- Abril tuvo cierto ojo en ese asunto, muy segura de que no quería dedicarse a ornamentar santos, hizo su diligencia sin complejos y fue certera su gestión, una sola carta para el correo del corazón, y el candidato apareció. Pero fue que ella vio la realidad con crudeza: o me tranzo o me quedo. Y pasa que en estos casos hay que bajarse de las nubes y pisar tierra, ¿esto significa desterrar los sueños románticos? Hasta cierto punto, aunque no podemos ser muy tajantes en esto porque la historias de amor están plagadas de eventos morgánáticos e incomprensibles, pero eso sí, llenos de pasión. En este caso tenemos que reconocer que Vichenzo no era el príncipe de los cuentos de Hadas pero para estos casos existe la imaginación, y con aquello de la buena estampa y del bello canto que el tenor afinaba desde el horno, ya había material para tejer una amorosa leyenda, la mejor para salir del trance en que se encontraba Abril. Además fíjate Alicia, -le decía años después- la carrera que ha cumplido el inmigrante, hoy en día es dueño de la cadena más prestigiosa de panaderías del Este de Caracas, además con refinada patisserie, acogedoras terrazas y rincones para tomar café al estilo italiano. Y no nos engañemos, tuvieron una prole ¡bella! y tenemos que reconocer, que el sujeto era buenmozaso, eso no se puede negar, y la pobre Abril ahí no puso tanto, porque ¡ya sabemos! las carencias de las que adolecía.


Madre angelical

17 julio, 2011



 

Antes la gente comentaba sobre mi relación con mis hijos: ¡Ay qué tierna, qué mamá gallina! Siempre dispuesta a recibir bajo el ala, a empollar, a consentir. Ahora resulta que soy un monstruo, de la ternura que me atribuían sólo ha quedado una cruel sustitución: soy una manipuladora, asfixio a mis hijos, no lo dejo respirar, y todo porque he tratado de encaminarlos, a mi juicio, hacia aquello que más les conviene. ¿Qué soy yo quien lo resuelve? Bueno, claro, no es que me adjudique ni dotes de maga, ni mente preclara alguna, pero uno que los quiere sabe mejor que nadie lo acertada o no, de tal o cual decisión. Ahora y que eso es restarles libertad ¡dime tú! Por eso inventan y me critican porque conseguí disuadir a María Susana de que esa carrera no le convenía, ya que ella era frágil y de naturaleza emotiva, luego practicar la medicina era una verdadera locura, hubiera terminado vuelta un bagazo de puro flaca, y con los nervios destrozados pues para colmo, pretendía especializarse en oncología, o sea dedicarse a un morbo de muy pocas esperanzas de curación.

madre devoradora

Bueno mi deber de madre era abrirle los ojos, por eso la mandé a Europa a que se iniciara en estudios de arte que era un área que también la conmovía ¿qué culpa tengo yo de que allí hubiera conocido a un hippy trasnochado con mentalidad de los 60 y con esas ideas de salvar al mundo con amor y paz? bueno y arte también.

Total que fueron a dar a la India donde ahora atienden leprosos, pero en calidad de enfermeros de caridad, porque ¿qué preparación les aportó la museología para curar llagas y carne carcomida? Así que ahora es el museo del horror con lo que conviven.

Se fue y no la volvimos a ver, escribe de vez en cuando (yo sinceramente, preferiría que no lo hiciera pues la última vez mandó una foto donde le agarraba la mano a una niña leprosa, no dormí en toda la noche); y resulta que ahora la culpable soy yo, según las opiniones que por ahí circulan, por dominante y absorbente, de eso y que huyó María Susana. ¡qué injusticia! Y es que la gente de verdad es maluca, porque no conformes con esto también me quieren echar en cara los trastornos de José María, un niño que desde muy temprana edad manifestó mucho carácter y un gran sentido de la prosperidad. Entonces ¿qué le tocaba? Buscar una mujer que casara con su personalidad y sus aspiraciones. Pues no, no encontró otra elección más adecuada que fijarse en una mariposa, frívola y ligera que no piensa sino en la última novedad para pedírsela a José María, además inculta y sin ninguna preparación que le permita desempeñar un papel lucido al lado del marido que tiene, que no es porque sea mi hijo, pero resultó lumbrera. Aunque yo prácticamente ni lo trato porque no hay forma ni manera que escuche mis consejos y recomendaciones, asunto que me pone histérica solamente de pensar qué irá salir de esa prole, porque además de todo se han dedicado a traer al mundo una catajarra de carajitos.

Bueno, la vedad es que les toca una buena vida porque José María produce bien y mucho, y tienen un servicio importado de primera, lo que les falta es preceptor o institutriz, porque mayordomo y hasta ama de llaves tienen (claro Helena, la esposa, no mueve un dedo sino para que le pinten la uña). Pero ¡válgame Dios, la gente no se pude convertir en canguro, (ya perdí la cuenta de cuántos llevan,  ¡hasta morochos! en ésta época, por favor hay otras cosas en qué pensar, más en un mundo amenazado por todos los males habidos y por haber. A Helena no le importó sino durante los meses que pasó embarazada, claro, si nunca los lidió, primero enfermeras y después cargadoras como las llamaba mi mamá. Y ella no suda el pan nuestro de cada día, eso le toca a José María que no tiene descanso. ¡Ah! pero yo soy respetuosa y tengo la conciencia tranquila, he cumplido con mi papel, he sido una madre que se ha inmolado por sus hijos, muchas fueron las noches de desvelos por catarros, lechinas, bronquitis, apendicitis, llegadas de madrugada, ¡los exámenes! Era yo quien presentaba cada uno, tales eran mis nervios, ¡no tuve vida con estos niños! Ni la tengo ahora. Porque la María Susana se largó, argumentando que no soportaba mis manipulaciones y que necesitaba aire para realizarse, y a mi lado ¡no! ¡no podía! Y este papanatas de José María que se deja dominar por esta mujercita y por toda sugerencia ajena, pues ahora y que se está “analizando” para ver como rompe el cordón umbilical conmigo que parece  que lo estresa. Estoy segura de que esa mujer lo ha obnubilado y lo ha hecho perder toda objetividad y cordura, porque yo no me meto en sus vidas, sólo que una madre tiene que aconsejar, sobretodo cuando ve el hoyo en el que se están cayendo sus hijos.

madre angelical

Pero hay que convencerse, el amor de madre, el más desinteresado, no paga, lo arrumban a uno a las primeras de cambio y adiós luz que te apagaste.

Y ahora para colmo mis amigas me han puesto contra la pared con el hecho de que mi problema –dijeron- era que yo era una grandísima acaparadora, que mis celos ¡hasta con ellas! eran enfermizos y que por eso me dejó Ricardo Antonio cuando no pudo más, completamente asfixiado. Lo que soy yo, no vuelvo al bingo con esas guacamayas ¡no es justo! ¡se acabó!

BONIFACIO DE JESUS

16 marzo, 2011


Bonifacio de Jesús Rolando, el hijo del más rico hacendado de la región, nació el día del Santo del mismo nombre, quien según Doña Carmela Rolando, su madre, era el patrono de los puros y limpios de corazón, aquel que hace el bien Por eso no pudo privarse de anteponer al de Jesús, el patronímico que identificaba al noble caballero, conde inglés que se entregó a la conversión de los paganos. Todo estuvo muy bien hasta que el niño entró al colegio donde fue objeto de risitas burlonas, y cuando él defendía con obligada dignidad su nombre a través de los argumentos heroicos de su madre, venía implacable la respuesta de sus compañeros:
_Bonifacio ¡cara de batracio!
Bonifacio de Jesús, gordo, pequeño, cabezón, de miembros cortos y tronco opulento, voz atiplada, se defendía con mucha voluntad y poco garbo; cuando decía, entonando una cantaleta:
.-¡San Bonifacio, conde inglés, mártir, evangelizador, obispo -era muy desairada su defensa con aquel pitico que salía de su garganta, con unos ademanes torpes, y una gesticulación que su mamá le ponía a practicar, imitando a un predicador que tomó como modelo de un cromo adquirido en la Parroquia. Mientras tanto le recalcaba: -No hay que tener vergüenza de semejante privilegio, no llevas el nombre de cualquier santo, llévalo con orgullo y hazle honor con tu conducta.
Desesperado Bonifacio de Jesús, fue él mismo a indagar en la Enciclopedia, para conocer mejor de quien se trataba el personaje que le habían endilgado. Luego de leer toda la historia apostólica del santo se encontró con una sorpresa: aquello de patrono de los limpios de corazón, por ninguna parte. Sólo aparecía; patrono de los cerveceros. Indignado ya que su mamá, influenciada por unos vecinos mormones, había suprimido toda gota de alcohol en la casa, se presentó al colegio con un paquete de latas de cerveza que obsequió en el recreo, tomándose él las últimas.
La queja de la maestra no tardó en llegar a la casa con la amenaza de expulsión, y Doña Carmela desesperada lo interpeló:
¡¿-Pero que fue lo que hiciste!?
El, imperturbable respondió:
-¡Hacerle honor a mi nombre!

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OLIVER CHAPPEL

16 marzo, 2011


Se acerca a cumplir los ochenta años pero eso no lo amilana, a pesar de que el estado lo ha pensionado desde la edad reglamentaria no por eso ha bajado el ritmo de su actividad. Empleado en una biblioteca pública durante toda su vida laboral, no hay quien lo iguale en el conocimiento acerca de los ejemplares en existencia, aquellos encargados y sobre el destino de los que han salido de circulación, allí ha transcurrido su vida y hoy, ¿quién lo reprocharía al verlo llegar puntualmente, desembarazándose de su abrigo raido y colocando la ahuecada gorra de gamuza en el colgador del pasillo? Al contrario, se le aprecia porque nadie como él para sacarlos de un apuro a la hora de la llegada de un investigador acucioso que aspire más que una ficha de archivo, o una orientación en la computadora para la búsqueda de un ejemplar raro.

No obstante para el recién nombrado director, bibliotecónomo de escuela, y con la aspiración de innovar dentro de la antigua library,este espécimen de pelo largo, gris y grasiento hasta los hombros, carente de la aplicación de un shampoo, vistiendo ropa anticuada y andrajosa, botines maltratados donde sus pulgares inferiores rompen las puntas de los viejos zapatos y portando un bulto maltrecho, resulta simplemente insoportable. Desde que llegó a su nuevo cargo ha tratado persistentemente de salir de este fantasma del submundo que incomoda su concepción moderna del trabajo con el cual ha de toparse a diario y que para colmo, juega un papel protagónico dentro del entorno. Porque sí, Oliver no tiene empacho en ace

rcarse a los lectores para preguntarles por sus necesidades, para ofrecer su ayuda mientras posa en sus mesas sus uñas mugrientas producto de unas excavaciones que ha emprendido como estudio y como hobby.

Robert Maylor no agunta más y un día lo llama a su oficina para leerle la nueva cartilla donde se restringe la relación del lector con el personal, porque dado que estamos en la era de la cibernética no hay necesidad, la gente se defiende con la computadora, aparato que por cierto Oliver ha menospreciado, confiado en su memoria y en los viejos archivos que amontonan papel inservible ya que todo ha sido trasladado al banco de datos, y ofensivamente le dice:

-Oliver, convénzase, usted es un antigualla inservible.

Oliver no responde nada pero la noche de ese día va al lugar donde suele reunirse con sus amigos, el Pub del Castillo de Robin Hood, y casualmente coincide con Maylor. Es una acogedora cueva que rememora las aventuras medievales, y donde, además de beber, se juega a ensartar un aro en un cuerno clavado en la pared. Entonces Oliver, campeón en esta lidia, reta en tono obligante a Maylor a competir. El director es un londinense que por primera vez pisa estos terrenos desconocidos, tímido ante la invitación se ve obligado a participar frente a un público de alegres bebedores que muy pronto descalificarán su torpeza con burlas y pitas. Entonces Oliver se incorpora al juego para repetir aciertos incansablemente, hasta que abrumado por los aplausos, toma distancia y en voz sonora y con claras palabras hace la presentación de Maylor:

-He aquí señores, el testimonio de lo qué es un hombre moderno quien ha venido a Nottingham a traernos la luz y la verdad.

Las pitas avergüenzan a Maylor que se escabulle cabizbajo.

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ABOGADO O CAMARERO

16 marzo, 2011


Teófilo Hernández al fin ha logrado su inserción en un bufete de prestigio, diez años de graduado y matando tigritos a través de trabajos menores, ésos son los que llegan al humilde escritorio jurídico donde trabaja desde que terminó la carrera junto a dos socios sin ambición y bastante desordenados. Sabe a conciencia que los retos que ahí se presentan no le permiten crecimiento profesional, mucho menos económico. El primer día se cuida de no ir en su carro, mejor un taxi, así no ven su cacharra. Su arreglo personal, siempre esmerado, hoy añade detalles en el atuendo, estrena un corte más moderno; el reloj que heredó de su abuelo (lo antiguo siempre tiene su cachet), pantalón gris y un blazer Pierre Cardin, “chiva” de su hermano Gabriel.
Arriba al lujoso edificio, está nervioso, le sudan las manos, siempre en situaciones de ansiedad le ocurre esto, entonces toma un pañuelo de su bolsillo para secarlas.

El Jefe del bufete no ha llegado y su secretaria lo lo invita a sentarse en el hall, ahí lee revistas sobre temas jurídicos y unos folletos donde se presentan los últimos casos donde la firma ha conseguido altos méritos en diferentes áreas a nivel nacional e internacional. Aumenta la angustia, su experiencia es limitada. La secretaria llega con una planilla : -Sírvase llenarla- Teóflo tiembla, sus manos se le inundan, mojará lo papeles. Lee, datos formales, estudios superiores, postgrados en el extranjero, idiomas, especialidades, docencia, conferencias y seminarios dictados en el país, y en el extranjero. De pronto se abre la puerta y llega Ricardo Martínez, ¡mi recomendante! -Caramba, ¡¿Todo listo mano?¡- Teófilo vacilante -Estoy esperando por el Doctor Manrique -¡No chico! Tú estás sobrado para archivar y servir unos tragos a los clientes.-Entonces Teófilo se da cuenta que nunca le dijeron de qué se trataba. Murmura,-¡Con razón me llaman Pánfilo!

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ESTRELLA

16 marzo, 2011


Estrella está en su cuarto al regreso de un evento de Ballet, es la primera vez que ha presenciado su pasión en vivo porque videos, los tiene todos, ellos la han animado durante sus diez y ocho años a soñar con el protagonismo en ese arte. Pero Estrella padece de un mal incurable, una obesidad endocrina que ha provocado que desde niña, no sea admitida en ninguna de las escuelas donde pretendió ingresar, y por supuesto las burlas de todos aquellos que explotan para su placer, las desgracias ajenas.

Está tirada en la cama con desgano pero en su mente y en sus oídos bullen imágenes y melodías que la transportan al universo de sus sueños, y que la empujan a identificarse y a envidiar a las ligeras aves que esta noche han volado por el escenario.

Con gesto resuelto se levanta y se dirige al gabinete de sus tesoros, extrae a Margot Fonteyn emplumada muriendo con belleza y elegancia, como un cisne. Pero no, ha equivocado el CD porque en la cajuela han introducido la película equivocada y cuando toma asiento para disfrutarla, aparecen bochornosos los hipopótamos de Walt Disney (Fantasía) bailando La Danza de las Horas.

Estrella regresa a la cama en un mar de sollozos, el video equivocado le ha traído un mensaje, el error es una señal, nunca lucirá sino así, como los hipopótamos.
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